NUEVO LAREDO, TAM.- Por primera vez en Nuevo Laredo se realizó una cirugía de reemplazo de válvula aórtica por endocarditis infecciosa e insuficiencia valvular aórtica severa, procedimiento de alta especialidad que fue practicado el 21 de agosto en el Hospital de Especialidades por un equipo de especialistas de la ciudad y Monterrey.
La intervención tuvo una duración aproximada de cinco a seis horas y fue necesaria debido al grave deterioro que una infección bacteriana había provocado en la válvula aórtica de un paciente joven. De acuerdo con los médicos participantes, el estado de salud del paciente hacía necesario realizar la cirugía sin trasladarlo a otra ciudad.
El caso fue detectado por el cardiólogo Dr. Roberto García, quien explicó que el paciente presentaba un cuadro infeccioso de aproximadamente tres meses de evolución. Al realizarle un ecocardiograma se encontró una vegetación en la válvula aórtica, es decir, una acumulación de bacterias que había comenzado a destruirla.

“Fue un caso de una persona joven que tenía [la infección] desde hace meses, tres meses aproximadamente. Fue enviado a mi consulta para hacerle un ecocardiograma y detectamos que tenía una vegetación, que es un crecimiento de bacterias en una de las válvulas, la válvula aórtica”, relató el especialista.
El paciente permaneció internado y recibió tratamiento médico durante varias semanas; sin embargo, la destrucción severa de la válvula hizo necesario recurrir a la cirugía. El procedimiento consistió en retirar la válvula dañada y colocar una válvula mecánica nueva.
Para realizar la intervención fue necesario utilizar una bomba de circulación extracorpórea, equipo que permite mantener temporalmente la circulación y oxigenación de la sangre mientras el corazón permanece detenido durante parte de la operación. También se emplearon un recuperador celular y equipo especializado para cirugía cardiovascular.

“Usualmente estas cirugías se llevan fuera de la ciudad. Entonces, lo que hicimos ahora fue coordinar un equipo para traernos el equipo a la ciudad”, explicó el Dr. Roberto García, quien señaló que la operación concluyó durante la madrugada del 22 de agosto.
El especialista informó que el paciente salió de la cirugía estable y permaneció bajo vigilancia en terapia intensiva. “El paciente salió bien, está estable y podemos considerar que la cirugía fue un éxito y sí que es pionera en esta localidad”, afirmó.
La operación fue encabezada por la cirujana Dra. Annet Cázares Pérez, con la participación del primer ayudante cirujano, Dr. Urías Puentes; la cardioanestesióloga Dra. Belem Díaz Ortiz; el instrumentista cardiovascular, Lic. Armando Bazaldua, y el perfusionista, Lic. Manuel Cruz.

Para la Dra. Cázares Pérez, el resultado también representa la posibilidad de acercar atención especializada a pacientes que anteriormente tenían que trasladarse a otras ciudades.
“Me da mucho orgullo y mucho placer poder traer todo lo que nosotros hacemos en una ciudad que sabemos que muchos de nuestros pacientes se van hacia ella porque se concentran”, expresó la cirujana.
La especialista destacó que la coordinación entre el hospital y los integrantes del equipo permitió trasladar a Nuevo Laredo la tecnología y el personal necesarios para realizar la intervención. “Fue un trabajo en equipo y gracias a Dios el paciente ya desayunó en la mañana”, comentó.
La importancia de contar con este tipo de procedimientos en la ciudad va más allá de un solo caso. La endocarditis infecciosa puede llegar a una etapa en la que el tratamiento con antibióticos ya no es suficiente y la cirugía se convierte en una alternativa necesaria. En situaciones de gravedad, un traslado puede representar un riesgo adicional para el paciente.
“Ya hay pacientes que ocupan atención inmediata cuando se trata del corazón. No solo las endocarditis, sino diferentes patologías de válvulas y coronarias, los infartos, que no aguantan llegar. Cuando hay un infarto, el tiempo es músculo, es vida”, señaló Cázares Pérez.
La realización de esta primera cirugía de reemplazo valvular aórtico en Nuevo Laredo abre una nueva posibilidad para la atención cardiovascular especializada en la región. Para los pacientes y sus familias, significa que determinados procedimientos que antes requerían trasladarse pueden comenzar a realizarse más cerca de casa, con el acompañamiento de especialistas y tecnología de alta complejidad.
El caso representa así un avance médico, pero también una oportunidad para acercar servicios que pueden ser determinantes cuando el tiempo y la condición del paciente no permiten esperar. La primera cirugía de este tipo realizada en Nuevo Laredo deja como principal significado la posibilidad de que la atención cardiovascular especializada esté cada vez más cerca de quienes la necesitan.




