WASHINGTON.- Al afirmar que el petróleo venezolano ahora está bajo su control, el presidente estadounidense Donald Trump no se anda con rodeos. Pero una parte importante de ese crudo le pertenece a China con base en contratos que firmó con Caracas hace años, lo que prepara el terreno para una delicada negociación diplomática en las próximas semanas.
Algunos expertos prevén que Trump trabaje con China en un intento por estabilizar las relaciones comerciales. Después de todo, se prevé que Trump visite Beijing en abril como parte de una iniciativa para proteger la frágil tregua comercial que alcanzó con el presidente chino Xi Jinping a finales del año pasado.
“La administración parece centrada en evitar una agudización innecesaria o nuevos irritantes con Beijing, mientras mantiene firmemente la influencia bajo los términos de Washington”, expresó Craig Singleton, director sénior del programa de China en el grupo de investigación Foundation for Defense of Democracies.
Dijo también que duda que Trump se arriesgará a convertir a Venezuela en un “punto de conflicto que complique las dinámicas comerciales o el compromiso personal de Trump con Xi”.
Según varias estimaciones, Venezuela le debe al menos 10.000 millones de dólares a China, una deuda que el ex presidente venezolano Nicolás Maduro había ido pagando por medio de envíos de petróleo al gobierno chino. Es posible que el gobierno interino venezolano, cumpliendo con las exigencias de Washington, cuestione la legalidad de esos acuerdos de préstamos a cambio de crudo y cese los pagos.
Dos grandes empresas estatales chinas —China National Petroleum Corp. y Sinopec— tienen derecho a 4.400 millones de barriles de reservas de petróleo en Venezuela, la cifra más alta para cualquier país extranjero, según una nota de investigación del banco de inversión Morgan Stanley.
Compañías estadounidenses también tienen reclamaciones por decenas de miles de millones de dólares desde que Caracas nacionalizó la industria petrolera, y no está claro cómo se honrarán estos pagarés y en qué orden.
Estados Unidos incautó esta semana dos buques tanque sancionados como parte de un plan para afirmar el control sobre los envíos de petróleo venezolano. El secretario de Energía, Chris Wright, señaló que Washington manejará las ventas del petróleo de Venezuela “indefinidamente”, depositando los ingresos en cuentas controladas por el gobierno estadounidense, que a la larga “fluirán de regreso a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano”.
El gobierno indicó esta semana que Estados Unidos iniciaría esas ventas con entre 30 y 50 millones de barriles, tomados de las instalaciones de almacenamiento de crudo del país sudamericano. Al preguntársele por más detalles, un funcionario del gobierno de Trump —que no está autorizado a comentar públicamente y habló a condición de guardar el anonimato— dijo que la política del gobierno estadounidense era reducir “la influencia externa adversaria” en el hemisferio occidental.
El que Washington utilice tal influencia sobre un recurso natural crucial ocurre después de que Beijing ejerciera presión el año pasado al cortar suministros cruciales de imanes de tierras raras y usar como arma su compra de soya estadounidense en la guerra comercial con Washington. Cuando Trump se reunió con Xi en Corea del Sur en octubre, los dos hombres acordaron una tregua de un año, retractándose de aplicar aranceles y controles de exportación altísimos entre sí.
Los intereses de China en Venezuela
Entre 2000 y 2023, Venezuela fue el cuarto mayor receptor de crédito oficial de Beijing, habiendo recibido préstamos por valor de 106.000 millones de dólares de los acreedores del sector oficial de China, según AidData, un laboratorio de investigación del College of William & Mary de Virginia que rastrea las actividades de préstamos de Beijing en el extranjero. Pero no está claro cuánto del total ha pagado Caracas y cuánto debe aún, indicó el director ejecutivo de AidData, Brad Parks, porque el gobierno venezolano dejó de informar detalles de la deuda hace varios años.
Mientras que algunas estimaciones sitúan la deuda pendiente en 10.000 millones de dólares, Parks indicó que la cifra podría ser mucho mayor, porque las sanciones estadounidenses sobre el petróleo venezolano podrían haber retrasado los pagos de los préstamos. Los créditos de China, bajo un arreglo inusual, se establecieron para ser pagados con los ingresos de las exportaciones de petróleo.
En China, la captura de Maduro evocó recuerdos de otro líder que había hecho tratos con empresas chinas y luego perdió repentinamente el poder: Moamar Gadafi de Libia.
Tras la caída de Gadafi en 2011, las empresas chinas tuvieron que abandonar miles de millones de dólares en inversiones. Cui Shoujun, profesor de estudios internacionales en la Universidad Renmin de Beijing, dijo al sitio web chino de noticias guancha.cn que el gobierno de transición en Caracas podría considerar ilegales los acuerdos con Maduro y la deuda con China.
Al igual que en Libia, las participaciones de Beijing en Venezuela han ido más allá del petróleo. Las empresas chinas han invertido en telecomunicaciones, ferrocarriles y puertos en Venezuela, todo lo cual está en riesgo ahora, según un informe de la firma financiera global Jefferies.
Aún así, la firma señaló que el gobierno chino probablemente podrá hacer frente a cualquier interrupción, porque el petróleo venezolano sólo representa un pequeño porcentaje de las importaciones de petróleo de China y porque Beijing ha diversificado sus suministros de energía y se ha orientado hacia la electrificación.
Horas antes de ser capturado por las fuerzas estadounidenses, Maduro recibió a un diplomático chino de alto nivel en el palacio presidencial y elogió los lazos entre los países, los cuales habían prosperado desde los días de su predecesor, Hugo Chávez, y le habían dado a Beijing un fuerte punto de apoyo en el patio trasero de Estados Unidos.
Venezuela es el único país latinoamericano que tiene una asociación estratégica de alto nivel con China, a la par de amigos cercanos como Pakistán, y se prevé que la destitución de Maduro reduzca la influencia de China en el hemisferio occidental, en línea con uno de los objetivos establecidos en la Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Trump.
La respuesta de Beijing a la captura de Maduro
Poco después de que Maduro fuera capturado, Beijing señaló que estaba “profundamente conmocionado” por el uso flagrante de la fuerza estadounidense contra un Estado soberano y la acción contra su presidente, y dijo que “condenaba enérgicamente” las acciones de Estados Unidos. Pidió la liberación inmediata de Maduro y de su esposa.
He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio de China, señaló el jueves que ninguna nación tiene derecho a interferir con la cooperación económica y comercial entre China y Venezuela, que, según él, es entre dos Estados soberanos y está protegida por leyes internacionales y nacionales.
“Sin importar cómo evolucione la situación política en Venezuela, la voluntad de China de profundizar la cooperación económica y comercial bilateral no cambiará”, manifestó He.
Singleton apuntó que el gobierno chino no ejerce la influencia en el hemisferio occidental que se pregona.
“Beijing puede protestar diplomáticamente”, expresó, “pero no puede proteger a socios ni a activos una vez que Washington decide aplicar presión directa”.


