NEWTOWN SQUARE, Pensilvania.- El mayor embotellamiento en 57 años después de la ronda inaugural de un major tiene un nombre que se destaca por encima del resto: Scottie Scheffler resolvió todos los enigmas que el Aronimink le planteó el jueves en el Campeonato de la PGA.
Scheffler aprovechó dos largos putts para birdie y un gran golpe con suerte en el hoyo 17 para una ronda de 67 impactos, 3 bajo par. Comparte así el liderato con otros seis jugadores — el exmonarca del Campeonato de la PGA Martin Kaymer es quizá la mayor sorpresa— tras un día duro en los suburbios de Filadelfia.
Fue la 13ra ronda en los majors en la que Scheffler ha tenido al menos una parte del liderato. Nunca lo había conseguido en la ronda inaugural.
Aldrich Potgieter, Stephan Jaeger, Min Woo Lee, Ryo Hisatsune y Alex Smalley se unieron a ellos con 67. El empate entre siete fue el más numeroso desde que nueve jugadores compartieron el puesto más alto en el Campeonato de la PGA de 1969 en el NCR Country Club en Dayton, Ohio.
Y pensar que pudieron haber sido ocho jugadores. Garrick Higgo firmó un 69, que incluyó una penalización de dos golpes antes incluso de pegarle a la bola. La sanción se le impuso por llegar 10 segundos tarde al tee para la hora de salida de su grupo.
Rory McIlroy, el campeón del Masters, hizo bogey en sus últimos cuatro hoyos para un 74 que lo envió al campo de prácticas durante la mayor parte de la tarde.
Desde Oakland Hills en 2008 —Jeev Milkha Singh y Robert Karlsson con 2 bajo par y 68—, no había ocurrido que la puntuación más baja respecto al par después de la primera ronda del Campeonato de la PGA fuera de menos 3.
Aronimink, con sus greens con pendientes severas, fairways rápidos y mucho viento que ahuyentó las nubes de la mañana, fue todo un desafío de major.
Scheffler ha tenido problemas con las rondas iniciales durante la mayor parte del año desde que abrió con un 63 en su debut de temporada en The American Express, su única victoria. Pero esto fue un trabajo de calidad.
Falló solo un fairway, lo que le costó uno de sus dos bogeys del día.
“Definitivamente el mejor arranque que he tenido este año, quizá aparte del American Express”, dijo Scheffler. “Tus puntuaciones definitivamente van a ser más bajas si pones la bola en el fairway, pero aun así es realmente difícil hacer birdies”.
Hizo uno desde poco menos de 40 pies en el séptimo hoyo, par 4. Logró otro birdie de menos de 30 pies en el 10, par 4. Y hasta el jugador número 1 del mundo necesitó un poco de ayuda.
Scheffler estaba en el borde espeso del rough a la derecha del 17 par 3. Enfrentaba un chip por encima de una loma y hacia abajo en dirección al hoyo.
Pero su bola estaba lo suficientemente cerca de una tapa de aspersor como para que le dieran alivio sin penalización. Hizo un drop en el fringe y ejecutó el putt a corta distancia para par.
Scheffler no estaba interesado en que ésta fuera su primera vez en lo más alto de la tabla un jueves en un major. Todo lo que vio fue la larga lista de nombres a su lado y detrás de él —48 jugadores a tres golpes de la punta—.
“En este momento, es un torneo para cualquiera ”, dijo.
Que incluya a Kaymer es una sorpresa. Ganó el Campeonato de la PGA en 2010 en Whistling Straits, lo que le dio una exención de por vida.
Kaymer se unió a la LIV Golf en 2022 y aún no ha terminado entre los 10 primeros en los pocos eventos de la gira europea que ha jugado desde entonces. Es el número 1.160 en el ranking mundial.
No ha estado entre los 10 primeros después de una ronda de ningún major desde el Campeonato de la PGA de 2020.
El martes, durante la cena de campeones, dijo que un directivo de la PGA of America le preguntó si el alemán planeaba jugar esta semana.
“Respondí: ‘Sí, por eso estoy aquí. No voy a volar desde Europa hasta aquí para comer un New York strip con ustedes, ¿saben?’ Claro que voy a jugar. Y eso realmente me motivó”.


