CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Mientras Estados Unidos se alista a tomar el control del petróleo venezolano y la administración de Donald Trump endurece sus comentarios hacia Cuba, México se sitúa como abastecedor clave de combustible a La Habana, un papel que puede complicar las ya complejas relaciones con Washington, aunque el gobierno mexicano insiste en que no se han aumentado las exportaciones a la isla.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el miércoles que “con la situación actual de Venezuela, México se vuelve un proveedor importante” de crudo a Cuba, pero aseguró que “no se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente, no hay un envío particular”.
Agregó que dichos envíos se hacen a través de “contratos” o como “ayuda humanitaria” pero no ofreció datos concretos sobre barriles exportados.
Desde el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959 —que nacionalizó propiedades estadounidenses—Estados Unidos impuso un fuerte embargo económico a Cuba que a finales del siglo XX, con la caída del bloque soviético, se tradujo en reiteradas crisis económicas y energéticas. Estas se han profundizado en los últimos años, con las sanciones de Washington a Venezuela, que hasta ahora era el principal abastecedor de petróleo a La Habana junto con Rusia y México.
México siempre ha condenado el embargo y en los momentos de crisis más profunda reforzó los envíos de combustible y ayuda, sobre todo con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).
La estatal Petróleos Mexicanos no contestó de manera inmediata a una solicitud sobre las cifras de exportaciones a Cuba pero, según su más reciente reporte a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, el regulador del mercado de valores estadounidense (SEC por sus siglas en inglés), de enero al 30 de septiembre de 2025 México envió 19.200 barriles diarios a Cuba, consistentes en 17.200 de petróleo crudo y 2.000 de productos derivados.
Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin —que rastrea los envíos utilizando servicios de seguimiento de petróleo y tecnología satelital— compartió esta semana con AP datos que se acercan bastante a esas cifras. En el mismo periodo Piñón rastreó 22.000 barriles diarios y dijo que la cifra descendió a 7.000 barriles después de la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio a Ciudad de México, que tuvo lugar en septiembre de 2025.
Por su parte, el gobierno de Maduro exportó a Cuba en los últimos tres meses un promedio de 35.000 barriles diarios, aproximadamente una cuarta parte de la demanda total de la isla, agregó Piñón.
El académico no vio nada probable que México vaya a incrementar los envíos a la isla. “El gobierno estadounidense se volvería loco”, dijo.
“Va a haber más presión por Estados Unidos en relación con Cuba”, aseguró Oscar Ocampo, del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO). Y el petróleo previsiblemente será una de esas áreas de presión, aseguró, algo en lo que coinciden muchos expertos.
México ha estado enviando petróleo a Cuba históricamente, sobre todo en los periodos de mayores problemas energéticos y sociales. En 2021, después de unas fuertes protestas en la isla, envió uno de sus mayores apoyos humanitarios, que incluyó 100.000 barriles de combustible.
Desde 2024, México se convirtió en un proveedor clave y en octubre de ese año llegó a mandar más de 400.000 barriles en solo unos días cuando se sucedieron serios apagones, según los datos ofrecidos entonces por Piñón.
Pero “la vía en la que se ha hecho… es un incentivo para la opacidad”, explicó Ocampo, el investigador del IMCO, porque desde 2023 los envíos se realizan a través de una filial privada de Pemex, Gasolinas Bienestar, cuya situación financiera “no es transparente”.
En el informe a la SEC antes mencionado, Pemex dice que los envíos a Cuba tuvieron un valor de unos 400 millones de dólares y fueron “ventas” realizadas mediante contratos a precio de mercado.
Pero Ocampo afirma que no se puede determinar con claridad si fue así, si fueron envíos con descuento, con alguna contraprestación (quizás el envío de médicos) o como ayuda humanitaria.
Estas exportaciones suponen un porcentaje muy pequeño (un 3.3% de las totales de Pemex, según el reporte antes mencionado) pero Ocampo recordó que su rentabilidad económica es muy dudosa justo cuando 2025 está a punto de convertirse el año de menores exportaciones de crudo, “con menos de 600.000 barriles diarios, cuando hace apenas un par de años exportamos más de 1 millón”, agregó el experto.


