Von Miller puede ayudar a los Cowboys de Dallas en el campo y a su inexperto grupo de cazamariscales por el borde en el vestuario.
“Ha estado en esto desde hace tiempo. All-Pro, jugador de Pro Bowl, MVP del Super Bowl, campeón del Super Bowl. Aporta mucho conocimiento y experiencia”, manifestó el lunes el linebacker externo Donovan Ezeiruaku, un día después de que Miller llegara a un acuerdo con el equipo de su ciudad natal.
Miller, el líder activo de la NFL en capturas con 138,5 en 203 partidos a lo largo de 14 temporadas, debería aportar cualidades dentro y fuera del campo para elevar aún más lo que parece ser una defensiva muy mejorada bajo el nuevo coordinador Christian Parker.
Miller tuvo nueve capturas en 420 jugadas la temporada pasada con los Commanders de Washington, cifra que habría liderado a una unidad de los Cowboys que fue de las peores de la liga en casi cualquier medición. El entrenador Brian Schottenheimer indicó que el Miller, de 37 años, sería utilizado de una manera similar, principalmente para permitirle ir tras el quarterback.
“Todavía tiene explosividad en el primer paso. Todavía entiende los ángulos. Todavía tiene un gran repertorio de movimientos de contraataque. Y, de nuevo, nuestro plan para usarlo creemos que lo ayudará a ser muy, muy funcional. No va a jugar 60 jugadas por partido. Eso no es lo que buscamos”, explicó Schottenheimer.
La experiencia de Miller podría ser igual de valiosa, tras haber jugado en dos equipos campeones: con los Broncos de Denver en la temporada 2015 y con los Rams de Los Ángeles en la campaña 2021.
Ezeiruaku conoció por primera vez a Miller el año pasado, cuando los Cowboys lo seleccionaron en la segunda ronda procedente de Boston College, y de inmediato desarrollaron una buena relación. Ahora, Ezeiruaku tendrá la oportunidad de trabajar con él todos los días.
Miller se benefició al inicio de su carrera profesional de la tutela del cazamariscales DeMarcus Ware, miembro del Salón de la Fama, e indicó a Ezeiruaku que pretende ofrecerle el mismo tipo de mentoría.
“Dijo que quería ser el D-Ware conmigo, si eso tiene sentido. Y viniendo de alguien que es un tipo de Salón de la Fama — ya sabes, será de primera votación, en mi opinión — eso significa mucho. Significa que ve el potencial”, contó Ezeiruaku.
Ezeiruaku, quien tuvo dos capturas y nueve tacleadas para pérdida como novato, no debería ser el único beneficiado. Los Cowboys seleccionaron a Malachi Lawrence, procedente de UCF, con la selección número 23 global, y tienen a otros jóvenes que todavía están aprendiendo a generar presión.
Antes de incorporar a Miller, los Cowboys tenían dos linebackers externos con más de 10 capturas en su carrera. Rashan Gary sumaba 46 1/2 capturas en 106 partidos con Green Bay antes de ser traspasado a Dallas en marzo, y James Houston tiene 14 1/2 en cuatro temporadas con los Detroit, Cleveland y Dallas.
“Sumarlo solo va a hacer que todo sea mejor. Así que, como dije, tener a un tipo que ganó Super Bowls, que ganó el premio a Jugador Defensivo del Año, que jugó a un nivel alto durante muchísimo tiempo va a ser genial para mí y para toda la sala”, dijo Gary sobre Miller.
Los vínculos entre Miller y los Cowboys eran evidentes mucho antes de que el acuerdo se cerrara. Creció en los suburbios de Dallas y había estado entrenando en el complejo del equipo durante toda la pretemporada, publicando con frecuencia fotos y videos de esas sesiones en redes sociales. El propietario y gerente general de los Cowboys, Jerry Jones, había expresado interés en múltiples ocasiones durante el campamento de entrenamiento en sumar más jugadores de impacto, vía canje o agencia libre, para reforzar la defensa.
Ezeiruaku no se sorprendió cuando se enteró el domingo sobre su nuevo compañero.
“¿Pensé que iba a pasar? Sí, pensé que iba a pasar. Como dije, he estado hablando con él, y estaba en el aire, y estábamos hablando de las posibilidades”, comentó Ezeiruaku.


