CIUDAD DEL VATICANO.- El papa León XIV bautizó l domingo a 20 bebés en la capilla Sixtina bajo el techo decorado con frescos de Miguel Ángel, continuando con una tradición anual que marca el final del período navideño en el Vaticano.
En su primera ceremonia bautismal como papa, León celebró el don de la fe divina para los niños, y dijo que da sentido al regalo de la vida.
“Cuando sabemos que algo es esencial, inmediatamente lo buscamos para aquellos que amamos. ¿Quién de nosotros, de hecho, dejaría a un recién nacido sin ropa o alimento, esperando a que ellos elijan cuando crezcan cómo vestirse y qué comer?” afirmó el pontífice.
“Queridos, si la comida y la ropa son necesarias para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios, la vida encuentra la salvación”, expresó.
El pontífice administró personalmente el sacramento del bautismo a los bebés, que son hijos de empleados del Vaticano que trabajan en la Santa Sede. Los padres se acercaron a la pila bautismal colocada dentro de una base de bronce que representa el Árbol de la Vida con los padrinos de los bebés y los hermanos de los pequeños. La ceremonia se llevó a cabo sin lágrimas y con mínimas molestias.
La celebración marca el día de la fiesta que recuerda el bautismo de Jesús en el río Jordán y fue establecida en 1981 por san Juan Pablo II. El episodio está representado en la pared norte de la capilla Sixtina en un fresco de Pietro Perugino.
Durante la ceremonia, a cada padre se le entregó una vela que representa la luz cristiana que “ilumina nuestro camino”.
“Deseo que continúen con alegría durante el año que acaba de comenzar y durante toda su vida, seguros de que el Señor siempre acompañará sus pasos”, dijo el papa.


