WASHINGTON (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump dijo el jueves que firmaría una orden de emergencia para que el secretario de Seguridad Nacional pague de inmediato a los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte, mientras los senadores laboraban en la noche en un intento de poner fin a un estancamiento presupuestario que ha atascado aeropuertos y ha dejado a los trabajadores sin pago.
Trump anunció su decisión en una publicación en redes sociales, diciendo que quería detener rápidamente el “caos en los aeropuertos”.
Con la presión en aumento, la Casa Blanca y los senadores, que han estado involucrados en conversaciones intermitentes para resolver el estancamiento sobre la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), parecían estar acercándose a un desenlace en las últimas horas antes de que los trabajadores de la TSA (iniciales en inglés de la Administración de Seguridad en el Transporte) dejen de cobrar otro cheque de pago el viernes.
A través de la orden de Trump, se les pagará a los agentes de la TSA con dinero de su proyecto de ley de impuestos de 2025, según un alto funcionario gubernamental que habló a condición de guardar el anonimato porque no está autorizado a declarar sobre ello públicamente. Comparó la medida con acciones que Trump tomó durante un cierre anterior para pagar a los soldados. La justificación es que los demócratas han creado una emergencia al negarse a aprobar la financiación, agregó el funcionario.
La Casa Blanca había planteado la medida extraordinaria de invocar una emergencia nacional para pagar a los agentes de la TSA, un enfoque complicado a nivel político y legal.
Los senadores, listos para irse de la ciudad para su propio receso de primavera, se quedaron hasta tarde en un intento por resolver los asuntos pendientes. Los líderes republicanos preparaban un paquete para financiar lo más posible el resto del departamento, que incluye a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y la Guardia Costera, así como a las agencias de control migratorio, que son centrales en el enfrentamiento.
Los demócratas han exigido restricciones a las operaciones de control migratorio y deportación masiva de Trump como parte de cualquier acuerdo para financiar Seguridad Nacional. En particular se niegan a financiar las divisiones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus iniciales en inglés), aunque habían ofrecido repetidamente propuestas para pagar a la TSA y al resto del DHS.
“El presidente está haciendo absolutamente lo correcto”, dijo el senador John Barrasso, el encargado de la disciplina de los republicanos. “A los agentes de la TSA se les va a pagar”.
Crecen filas en aeropuertos mientras los trabajadores de la TSA enfrentan dificultades
El cierre de la financiación ha resultado en demoras en los viajes e incluso advertencias de cierres de aeropuertos, ya que los trabajadores de la TSA que no reciben sus cheques de pago dejan de presentarse a trabajar.
Muchos aeropuertos están registrando tasas de ausencias superiores al 40% entre los trabajadores de la TSA, y unos 500 de sus casi 50.000 agentes de seguridad ya han renunciado durante el cierre. A nivel nacional el miércoles, más del 11% de los empleados de la TSA en el calendario de trabajo no se presentaron, según el DHS. Eso equivale a más de 3.120 ausencias.
En el Aeropuerto Intercontinental George Bush de Houston, Melissa Gates dijo que no alcanzaría su vuelo a Baton Rouge, Luisiana, después de esperar más de 2 horas y media y aún no llegar al control de seguridad. Señaló que no había otros vuelos disponibles hasta el viernes.
“Debería haber manejado, ¿no?”, comentó Gates. “Cinco horas habrían sido una broma comparadas con esto”.
La administradora interina de la TSA, Ha Nguyen McNeill, describió las diversas dificultades que enfrentan los trabajadores de la TSA sin sueldo —facturas acumuladas y avisos de desalojo, incluso donaciones de plasma para que el dinero les alcance hasta fin de mes—, y advirtió sobre posibles cierres de aeropuertos si más empleados se niegan a acudir al trabajo.
“En este momento, tenemos que tomar en cuenta todas las opciones sobre la mesa”, testificó en una audiencia de la Cámara de Representantes esta semana.
Una oferta “última y definitiva” sobre la mesa
Horas antes el jueves, el líder de la mayoría republicana del Senado, John Thune, anunció que había entregado una oferta “última y definitiva” a los demócratas.
Thune no reveló detalles del nuevo marco de trabajo, pero indicó que retomaba una oferta previa del fin de semana, antes de que se vinieran abajo las conversaciones con la Casa Blanca y los demócratas.
“Ya basta”, manifestó.
Pero mientras los senadores se retiraban para discutir en privado el nuevo plan, la acción se estancó.
Los demócratas sostienen que las propuestas del Partido Republicano no han ido lo suficientemente lejos para imponer límites a los agentes del ICE, de la CBP y de otras agencias federales que participan en las redadas migratorias, en particular tras la muerte de dos estadounidenses que protestaban contra esas acciones en Minneapolis.
Quieren que los agentes federales lleven identificación, se descubran el rostro y se abstengan de realizar redadas cerca de escuelas, iglesias u otros lugares delicados. Los demócratas también han presionado para poner fin a las órdenes judiciales administrativas, insistiendo en que los jueces den su aprobación antes de que los agentes registren las casas de las personas o espacios privados, algo que el nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha dicho que está dispuesto a considerar, pero los senadores quieren verlo por escrito.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que necesitaban ver cambios reales.
Trump, que en gran medida ha dejado el tema al Congreso, advirtió que estaba listo para tomar medidas, amenazando con enviar a la Guardia Nacional a los aeropuertos, además del despliegue de agentes del ICE, los cuales ahora están revisando las identificaciones de los viajeros, un hecho que genera preocupación.
“Necesitan poner fin a este cierre de inmediato o tendremos que tomar medidas drásticas”, manifestó Trump durante una reunión matutina del gabinete.
La senadora republicana Susan Collins, presidenta de la Comisión de Asignaciones Presupuestarias, ha dicho que hay fondos en otros lugares que pueden usarse legalmente para pagar a la TSA, así como a la Guardia Costera, sin declarar una emergencia nacional.
El amplio proyecto de ley de recortes de impuestos del Partido Republicano que Trump promulgó el año pasado canalizó miles de millones hacia el DHS, incluidos 75.000 millones de dólares para operaciones del ICE, lo que garantiza que los agentes migratorios sigan cobrando durante el cierre.
Casi con seguridad, para alcanzar cualquier acuerdo habrá que ceder terreno, mientras legisladores de ambos partidos se rebelan.
Republicanos conservadores han descalificado las propuestas de su propio partido, exigiendo financiación total para las operaciones migratorias. Los republicanos dicen que el gobierno de Trump ya ha dado pasos para atender las exigencias demócratas, en particular después de juramentar a Mullin para reemplazar a Kristi Noem.


