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Muere Jesse Jackson, histórico líder de derechos civiles y figura política estadounidense

Activista cercano a Martin Luther King impulsó justicia social, candidaturas presidenciales y negociaciones diplomáticas internacionales durante décadas

El reverendo Jesse Jackson hace un gesto a un amigo en el balcón de la iglesia baptista de la Calle 16 en Birmingham, Alabama, el 15 de septiembre de 2013. La iglesia celebraba una ceremonia en memoria de cuatro niñas asesinadas por una bomba colocada ante el lugar 50 años antes por miembros del Ku Klux Klan. A la derecha se ve la representante estadounidense Terri Sewell, demócrata de Alabama. (AP Foto/Dave Martin, Archivo)
AP

CHICAGO.- El reverendo Jesse L. Jackson, protegido del reverendo Martin Luther King Jr., candidato presidencial en dos ocasiones y líder del Movimiento por los Derechos Civiles durante décadas tras el asesinato del venerado líder, murió el martes a los 84 años de edad.

Como joven organizador en Chicago, Jackson fue convocado para reunirse con King en el Motel Lorraine, en Memphis, Tennessee, poco antes de que mataran a King. Después se posicionó públicamente como el sucesor de King.

Santita Jackson confirmó que su padre, quien sufría de un raro trastorno neurológico, murió en su casa de Chicago y acompañado de su familia.

Jackson encabezó toda una vida de cruzadas en Estados Unidos y en el extranjero, defendiendo a los pobres y a los desfavorecidos en temas que iban desde el derecho al voto y las oportunidades laborales hasta la educación y la atención médica. Logró victorias diplomáticas con líderes mundiales y, a través de su Coalición Rainbow/PUSH, canalizó los clamores por el orgullo negro y la autodeterminación hacia las salas de juntas corporativas, presionando a ejecutivos para que Estados Unidos fuera una sociedad más abierta y equitativa.

Y cuando declaraba: “Soy alguien”, en un poema que repetía a menudo, buscaba llegar a personas de todos los colores. “Puede que sea pobre, pero soy alguien; puede que sea joven, pero soy alguien; puede que reciba asistencia social, pero soy alguien”, declamaba Jackson.

Era un mensaje que asumió de manera literal y personal luego de que se levantó de la oscuridad en el Sur segregado hasta convertirse en el activista por los derechos civiles más conocido en Estados Unidos desde King.

“Nuestro padre fue un líder servidor —no sólo para nuestra familia, sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los pasados por alto en todo el mundo”, dijo la familia Jackson en un comunicado publicado en internet. “Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo pasó a ser parte de nuestra familia extendida” .

El también activista por los derechos civiles, el reverendo Al Sharpton, dijo que su mentor “no era un simple líder por los derechos civiles; era un movimiento en sí mismo”.

“Me enseñó que la protesta debe tener propósito, que la fe debe tener pies, y que la justicia no es estacional, es un trabajo diario”, escribió Sharpton en un comunicado, añadiendo que Jackson enseñó que “intentar es tan importante como triunfar. Que no esperas a que el sueño se haga realidad; trabajas para hacerlo realidad”.

A pesar de sus graves problemas de salud en los últimos años, incluido un padecimiento que afectó su capacidad para moverse y hablar, Jackson continuó con sus protestas contra la injusticia racial hasta la era de Black Lives Matter. En 2024, se presentó en la Convención Nacional Demócrata en Chicago y en una reunión del Concejo Municipal para mostrar su apoyo a una resolución que respaldaba un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás.

“Aunque ganemos”, les dijo a los manifestantes en Minneapolis antes de que el agente que inmovilizó a George Floyd impidiéndole respirar fuera condenado por asesinato, “es alivio, no victoria. Siguen matando a nuestra gente. Detengan la violencia, salven a los niños. Mantengan viva la esperanza”.

Llamados con una voz memorable

La voz de Jackson, impregnada de las conmovedoras cadencias y la poderosa insistencia de la iglesia negra, exigía atención. En campaña y en otros ámbitos, usó rimas y consignas como: “Esperanza, no droga” y “Si mi mente puede concebirlo y mi corazón puede creerlo, entonces puedo lograrlo”, para transmitir sus mensajes.

Jackson tuvo su cuota de críticos, tanto dentro como fuera de la comunidad negra. Algunos lo consideraban un exhibicionista, demasiado ansioso por buscar los reflectores. Al mirar atrás sobre su vida y legado, Jackson declaró a The Associated Press en 2011 que se sentía bendecido por poder continuar el servicio de otros líderes que lo precedieron y sentar una base para los que vendrían.

“Parte del trabajo de nuestra vida fue derribar muros y construir puentes, y en medio siglo de trabajo, básicamente hemos derribado muros”, dijo Jackson. “A veces, cuando derribas muros, quedas marcado por los escombros que caen, pero tu misión es abrir huecos para que otros que vienen detrás de ti puedan pasar corriendo”.

En sus últimos meses, en los que recibió cuidados las 24 horas, se comunicaba con familiares y visitantes apretándoles la mano.

“Me emociona mucho saber que estos discursos ahora pertenecen a la historia”, dijo su hijo, Jesse Jackson Jr., a la AP en octubre.

Un estudiante deportista atraído por el Movimiento por los Derechos Civiles

Jesse Louis Jackson nació el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, hijo de la estudiante de secundaria Helen Burns y de Noah Louis Robinson, un hombre casado que vivía al lado. Jackson fue adoptado posteriormente por Charles Henry Jackson, quien se casó con su madre.

Jackson fue el quarterback estelar del equipo de fútbol americano en la escuela secundaria Sterling High School en Greenville, y aceptó una beca para jugar fútbol americano en la Universidad de Illinois. Pero después de que, según los reportes, le dijeran que los negros no podían jugar como quarterback, se transfirió a North Carolina A&T en Greensboro, donde se convirtió en titular, fue estudiante destacado en sociología y economía y presidente del cuerpo estudiantil.

Al llegar a ese campus tradicionalmente negro en 1960, apenas meses después de que sus estudiantes iniciaron protestas en un restaurante exclusivo para blancos, Jackson se sumergió en el floreciente Movimiento por los Derechos Civiles.

Para 1965, se unió a la marcha por el derecho al voto que King lideró de Selma a Montgomery, Alabama. King lo envió a Chicago para lanzar la Operación Breadbasket, un esfuerzo de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur para presionar a las empresas a contratar a trabajadores negros.

Jackson calificó su época junto a King como “cuatro fenomenales años de trabajo”.

Jackson estuvo con King el 4 de abril de 1968, cuando el líder de los derechos civiles fue asesinado. El relato de Jackson sobre el asesinato fue que King murió en sus brazos.

Sharpton dijo que “siempre se preguntó del trauma que debió haber sido” para Jackson presenciar la muerte de King. “Nunca hablaba demasiado de ello, pero lo impulsaba”, dijo Sharpton el martes. “Él decía: ‘Tenemos que mantener vivo el legado del doctor King’”.

Con su gusto por lo dramático, Jackson usó un suéter de cuello alto que, según dijo, estaba empapado con la sangre de King durante dos días, incluso en un homenaje a King celebrado por parte del Concejo Municipal de Chicago, donde dijo: “Vengo aquí con el corazón apesadumbrado porque en mi pecho está la mancha de sangre de la cabeza del doctor King”.

Sin embargo, varios asistentes de King, incluido el redactor de discursos Alfred Duckett, cuestionaron si la sangre de King pudo haber manchado la ropa de Jackson. En las fotografías tomadas después del asesinato no hay imágenes de Jackson.

En 1971, Jackson se distanció de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur para formar la Operación PUSH, originalmente llamada People United to Save Humanity (Personas Unidas para Salvar a la Humanidad). La organización, con sede en el South Side de Chicago, declaró una misión amplia, desde diversificar las fuerzas laborales hasta registrar a votantes en comunidades de color en todo el país. Mediante demandas y amenazas de boicots, Jackson presionó a las principales corporaciones para que gastaran millones de dólares y se comprometieran públicamente a diversificar sus nóminas.

Las campañas constantes a menudo dejaron a su esposa, Jacqueline Lavinia Brown, su novia de la universidad con la que se casó en 1963, al frente de la crianza de sus cinco hijos: Santita Jackson, Yusef DuBois Jackson, Jacqueline Lavinia Jackson Jr., y dos futuros miembros del Congreso, el representante federal Jonathan Luther Jackson y Jesse L. Jackson Jr., quien renunció en 2012 pero busca una banca en las elecciones de medio término de 2026.

El mayor de los Jackson, quien fue ordenado como ministro baptista en 1968 y obtuvo su maestría en Divinidad en 2000, también admitió que engendró a una hija, Ashley Jackson, con una de sus empleadas en Rainbow/PUSH, Karen L. Stanford. Dijo que entendía lo que significa nacer fuera del matrimonio y la apoyó emocional y financieramente.

Harold Hall se unió el martes a otros dolientes que pasaron por la casa de la familia para expresar sus condolencias.

Hall, quien una vez vivió en el mismo vecindario que Jackson en Chicago, dejó un ramo de flores fuera de la puerta de Jackson y recordó que ayudó a las organizaciones callejeras locales a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970.

Jackson “salía y jugaba baloncesto y trataba de cambiar la mentalidad de muchos de nuestros jóvenes”, instándolos a mantenerse alejados de los problemas, dijo Hall. “Y en muchos casos, funcionó”.

Aspiraciones presidenciales se quedan cortas

A pesar de declarar alguna vez a una audiencia de negros que no se postularía a la presidencia “porque los blancos son incapaces de apreciarme”, Jackson se lanzó en dos ocasiones en busca de la presidencia y lo hizo mejor que cualquier político negro antes del presidente Barack Obama, ganando 13 primarias y asambleas partidarias para la nominación demócrata en 1988, cuatro años después de su primer intento fallido.

Sus éxitos dejaron a sus seguidores coreando otra de sus consignas: “Mantengan viva la esperanza”.

“Pude postularme a la presidencia dos veces y redefinir lo que era posible; elevó el techo para las mujeres y otras personas de color”, dijo a la AP. “Parte de mi trabajo fue sembrar las semillas de las posibilidades”.

Obama reconoció los esfuerzos de Jackson, diciendo que estuvo al frente de algunos de los movimientos más significativos en la historia de la humanidad.

Michelle Obama “tuvo su primer vistazo de la organización política en la mesa de la cocina de los Jackson cuando era una adolescente”, escribió Obama en la red social X. “Y en sus dos históricas postulaciones a la presidencia, sentó las bases para mi propia campaña al cargo más alto del mundo”.

Jackson “era incansable en sus creencias de que todos somos hijos de Dios y merecemos dignidad y respeto ”, decía la publicación.

Jackson también impulsó un cambio cultural, sumándose a los llamados de miembros de la NAACP y otros líderes del movimiento a finales de la década de 1980 para identificar a los negros en Estados Unidos como afroestadounidenses.

“Que nos llamen afroestadounidenses tiene integridad cultural: nos coloca en nuestro contexto histórico adecuado”, dijo Jackson en ese momento. “Cada grupo étnico en este país tiene una referencia a alguna base, alguna base cultural histórica.”

Las palabras de Jackson le trajeron problemas.

En 1984, se disculpó por lo que pensó que eran comentarios privados a un reportero, en los que se refirió a la ciudad de Nueva York “Hymietown”, una referencia despectiva a su gran población judía. Y en 2008 fue noticia cuando se quejó de que Obama estaba “hablándoles a los negros con condescendencia” en comentarios captados por un micrófono encendido durante un receso en una grabación televisiva.

Aún así, Jackson rompió en llanto cuando se sumó a la multitud extasiada en el Grant Park de Chicago para recibir a Obama la noche de las elecciones.

“Desearía por un momento que el doctor King o (el asesinado líder de los derechos civiles) Medgar Evers… hubieran podido estar allí 30 segundos para ver los frutos de su trabajo”, dijo a la AP años después. “Me sentí abrumado. Fue la alegría y el recorrido”.

Influencia en el país y en el extranjero

Jackson también tuvo influencia en el extranjero, reuniéndose con líderes mundiales y logrando victorias diplomáticas, incluida la liberación del teniente de la Marina Robert Goodman en Siria en 1984, así como la liberación en 1990 de más de 700 mujeres y niños extranjeros retenidos tras la invasión de Kuwait por parte de Irak. En 1999, logró la libertad de tres estadounidenses encarcelados por el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic.

En 2000, el presidente Bill Clinton otorgó a Jackson la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país.

En 2021, Jackson se sumó a los padres de Ahmaud Arbery dentro de la sala del tribunal en Georgia donde tres hombres blancos fueron condenados por matar al joven negro. En 2022, entregó en mano una carta a la Fiscalía Federal de Chicago en la que exigía cargos federales contra el exagente de la Policía de Chicago Jason Van Dyke por la muerte del adolescente negro Laquan McDonald en 2014.

Jackson, quien dejó el cargo de presidente de Rainbow/PUSH en julio de 2023, reveló en 2017 que había buscado tratamiento para el Parkinson, pero continuó haciendo apariciones públicas incluso cuando la enfermedad hacía más difícil que los oyentes lo entendieran. Los médicos confirmaron el año pasado un diagnóstico de parálisis supranuclear progresiva, un trastorno neurológico potencialmente mortal. Pasó casi dos semanas hospitalizado en noviembre pasado.

Durante la pandemia de coronavirus, él y su esposa sobrevivieron luego de ser hospitalizados con COVID-19. Jackson se vacunó temprano, instando en particular a los negros a protegerse, debido a una mayor vulnerabilidad.

“Es el asunto inconcluso de Estados Unidos: somos libres, pero no iguales”, dijo Jackson a la AP. “Hay una verificación de la realidad que ha traído el coronavirus, que expone la debilidad y la oportunidad”.

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