EL CAIRO (AP) — Los mediadores siguen trabajando con Irán y Estados Unidos para negociar un acuerdo que ponga fin a los combates y reabra el estrecho de Ormuz incluso después de que el presidente estadounidense Donald Trump rechazara públicamente la propuesta más reciente de Irán, dijeron a The Associated Press cuatro funcionarios familiarizados con el asunto, entre ellos un alto funcionario estadounidense.
Las conversaciones indirectas estaban previstas a reanudarse el lunes mientras el conflicto entra en su octavo mes. Han fracasado múltiples intentos de permitir una navegación segura en una de las vías marítimas más cruciales del mundo.
Los funcionarios revelaron que los esfuerzos entre bambalinas continúan incluso después de que Trump desdeñara una propuesta iraní para reabrir el estrecho en una semana si Estados Unidos aceptaba levantar su bloqueo de los puertos iraníes, liberar activos iraníes congelados y eximir de sanciones las ventas de petróleo iraní, entre otras condiciones.
Sin embargo, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, permaneció en Nueva York tras la reunión de la Asamblea General de la ONU. Señaló que estaba a la espera de una confirmación “definitiva” por parte de los mediadores sobre el rechazo de Trump. Qatar ha estado mediando.
Pese a la retórica belicosa de Trump, sigue abierto a buscar una resolución no militar del conflicto si es posible alcanzarla, afirmó el alto funcionario estadounidense aunque subrayó que existe cierto grado de duda sobre si se puede persuadir a Irán para que, en última instancia, acepte las condiciones de Trump.
Los funcionarios no estaban autorizados a hacer comentarios públicos y hablaron bajo condición de anonimato sobre las negociaciones diplomáticas entre bastidores.
El acuerdo primero reabriría el estrecho y levantaría el bloqueo estadounidense
Dos de los funcionarios que hablaron con la AP confirmaron que los mediadores están trabajando con ambas partes en una propuesta que incluiría reabrir el estrecho y levantar el bloqueo de Estados Unidos, y luego eliminar sanciones.
Según el borrador del texto que se está discutiendo, el estrecho se reabriría de conformidad con un acuerdo separado que Irán ha estado conversando con Omán, al otro lado del estrecho, e incluiría la ausencia de peajes. Ese acuerdo pretende gestionar temporalmente el tráfico marítimo en lo que se consideraba una vía marítima internacional antes de la guerra.
Pese a los comentarios públicos de Trump, Washington no ha rechazado oficialmente la propuesta actual, lo que indica que sus declaraciones podrían haber sido una táctica de negociación, según los funcionarios.
Una de las fuentes indicó que Estados Unidos busca concesiones iraníes sobre su programa nuclear, incluida la autorización para que inspectores entren al país. En virtud del Memorando de Entendimiento que ambas partes firmaron en junio y que se vino abajo en cuestión de días, el programa nuclear de Irán debía discutirse durante un periodo de 60 días.
Un funcionario informó de señales positivas provenientes de ambas partes. Un segundo reportó “ligeros avances” durante el fin de semana. El tercero dijo que los mediadores aún intentan “suavizar” las posturas de ambos lados.
La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.
La propuesta más reciente de Irán ha buscado un calendario más rápido
Aunque la propuesta más reciente de Irán se hace eco del acuerdo de junio, una diferencia clave es la rapidez.
El ministro de Exteriores Abbas Araghchi declaró en una reunión a puerta cerrada, al margen de la Asamblea General de la ONU la semana pasada, que Teherán había presentado el acuerdo como algo que beneficiaría a Trump en las elecciones de mitad de mandato. Araghchi declaró después a los periodistas que “el plazo de siete días comenzará tan pronto como Estados Unidos acepte este plan”.
Tanto Estados Unidos como Irán han sufrido económicamente —Estados Unidos por los altos precios del petróleo mientras Irán ataca barcos en el estrecho, y Teherán por el bloqueo naval y las sanciones estadounidenses que estrangulan sus ventas de crudo—. El Brent, el referente internacional, está por encima de los 108 dólares.
Durante meses, ambas partes han intentado resistir más que la otra, mientras los países de la región soportan ataques con misiles y drones, en tanto Teherán afirma que apunta a activos militares estadounidenses en la región.
Como reflejo de la impaciencia de Irán, una inusual declaración atribuida el lunes al líder supremo, el ayatolá Moytabá Jamenei, mencionó los “dolorosos golpes” que las fuerzas enemigas han recibido cerca del estrecho. “Dentro de poco, el mar Arábigo también se librará de ellos”, añadió el comunicado.
La propuesta más reciente de Teherán vuelve a buscar el fin de los combates en todos los frentes, incluido Líbano. Pero en las últimas semanas ha surgido un nuevo frente, ya que los rebeldes hutíes respaldados por Irán en Yemen están ahora apostados en otra vía marítima crucial: el estrecho de Bab el-Mandeb, en la entrada sur del mar Rojo. Eso ha presionado aún más a los mercados energéticos globales.
Irán sostiene que los hutíes tienen sus propias demandas y que su conflicto con la vecina Arabia Saudí es independiente de la guerra entre Estados Unidos e Irán, pero funcionarios iraníes dijeron que están dispuestos a ayudar a encontrar un arreglo entre los hutíes y los saudíes, señaló uno de los funcionarios.


