Irán ofreció reabrir el estrecho de Ormuz y reanudar las conversaciones sobre su programa nuclear en siete días si Estados Unidos levanta su bloqueo naval de los puertos iraníes, elimina las sanciones sobre las ventas de petróleo iraní y respeta un alto el fuego que incluiría a Líbano.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, detalló la propuesta el jueves, en una reunión privada al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, según uno de los asistentes.
Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del grupo de analistas Quincy Institute, señaló que Araghchi sugirió que un acuerdo rápido ayudaría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. El arreglo también aliviaría la enorme presión económica sobre Teherán, mientras Estados Unidos impone sanciones adicionales.
El bloqueo iraní del estrecho, por el que transitaba una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo antes de la guerra, se ha convertido en su principal punto de presión. Los efectos se han percibido mucho más allá de Oriente Medio.
Hasta el momento, ni la misión de Irán ante la ONU ni otros funcionarios iraníes han hecho comentarios. Una persona familiarizada con el asunto dijo a The Associated Press que Arabia Saudí se mostraba escéptica ante el más reciente impulso para alcanzar un acuerdo.
La propuesta es semejante a un acuerdo propuesto en junio que se desmoronó rápidamente
La propuesta, transmitida a Estados Unidos por mediadores, se parece mucho al llamado Memorando de Entendimiento alcanzado en junio, pero con un calendario acelerado. El acuerdo anterior, que contemplaba un periodo interino de 60 días, se vino abajo rápidamente cuando Irán reanudó los ataques contra la navegación en el estrecho.
Trump ha dicho que no tiene prisa por llegar a un acuerdo, aun cuando los altos precios del petróleo alimentan la inflación. Del lado iraní, existen dudas sobre si los sectores duros que dominan las fuerzas de seguridad aceptarían acuerdos impulsados por moderados como el presidente Masoud Pezeshkian.
“Si Trump calcula que este arreglo vale la pena y puede aportarle beneficios políticos antes de las elecciones de mitad de mandato y reducir los precios de la gasolina, quizá veamos una flexibilidad que no se ha visto en semanas anteriores”, afirmó Parsi. Pero advirtió de una “profunda desconfianza”, especialmente ante la posibilidad de que Irán solo esté ganando tiempo para sacar más petróleo y aliviar sus problemas económicos.
Hay otras señales de reanudación de la diplomacia
En la señal más reciente de movimiento diplomático, Pezeshkian recibió al primer ministro de Qatar a primera hora del viernes. Qatar ha sido un mediador clave, incluso durante las horas de conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos en la ONU esta semana.
No se sabe cuánto tiempo permanecerían Pezeshkian y Araghchi en Estados Unidos después de que el primero hablara el miércoles en la reunión anual de líderes mundiales en la ONU, y terminara su discurso diciendo que Irán seguía abierto a la diplomacia.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo ese mismo día: “Si hay una oportunidad de intercambiar ideas y mensajes, lo haremos”.
Sin embargo, tras múltiples intentos fallidos de alcanzar un acuerdo, la desconfianza es alta en ambos lados. Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra con un ataque sorpresa el 28 de febrero, mientras Irán participaba en conversaciones nucleares; en dicho ataque murió el líder supremo de Irán. Cada parte acusa a la otra de violar el acuerdo de junio.
Parsi dijo que el actual impulso iraní por la rapidez refleja la sospecha de Teherán de que Washington “utiliza esta diplomacia para dificultar que los iraníes lancen ataques preventivos antes de las elecciones de mitad de mandato”.
No se sabe si la propuesta incluiría el conflicto en Yemen
La propuesta incluiría a Líbano, donde Israel y el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, han respetado en gran medida un alto el fuego. Sin embargo, no se sabe si incluiría el conflicto reavivado entre los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, y Arabia Saudí, lo que ha añadido aún más presión a los mercados globales.
Irán parece pensar que la capacidad recientemente reforzada de los hutíes para amenazar el estrecho de Bab el-Mandeb en el mar Rojo, otro cuello de botella comercial al otro lado de la península arábiga, podría empujar a Trump a cerrar un acuerdo.
El general de división Yahya Rahim Safavi, asesor militar del nuevo líder supremo de Irán, dijo a la televisión estatal que los estadounidenses “se enfrentan a un nuevo problema llamado el estrecho de Bab el-Mandeb”.
“Creo que el proceso que se desarrolla es a nuestro favor, y los estadounidenses se verán obligados a aceptar las condiciones de Irán”, añadió.
Con el más reciente repunte de ataques de los hutíes, Arabia Saudí se mostró escéptica ante el último impulso de Araghchi para lograr un acuerdo con Estados Unidos, según una persona familiarizada con el asunto.
El reino, junto con otros estados del golfo Pérsico, había abogado durante el verano por un regreso a las negociaciones, diciendo que podrían convivir con un acuerdo que diera a Irán un papel temporal en la gestión del estrecho de Ormuz, dijo la persona, que declaró bajo condición de anonimato para hablar sobre deliberaciones privadas.
Pero los cálculos saudíes cambiaron cuando los hutíes se apoderaron de la estratégica costa yemení del mar Rojo, arrebatándosela a fuerzas progubernamentales, y cuando un vital oleoducto saudí fue atacado.
A principios de este mes, los líderes del Golfo planeaban reunirse en Omán para analizar un acuerdo emergente entre Omán e Irán sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima que discurre entre ambos países. Pero la reunión se canceló después de que Arabia Saudí pidiera enmiendas, de las cuales Irán solo aceptó algunas, según la persona.
La dirigencia iraní ha mostrado señales de divisiones
Los líderes de Irán han intentado proyectar unidad, pero algunos sectores duros quieren continuar o intensificar la guerra para asegurar mayores concesiones de Estados Unidos y han criticado los pasos diplomáticos de Pezeshkian y Araghchi esta semana.
El combativo legislador Ebrahim Rezaei escribió en X que el mero hecho de reunirse con “el enemigo agresor” mostraba debilidad. La Asamblea de Expertos de Irán, un órgano de clérigos chiíes que designa al líder supremo, dijo que “no hay otro camino que la resistencia”.
El jefe de la poderosa Guardia Revolucionaria de Irán, el general de brigada Ahmad Vahidi, destacó el discurso ante la ONU del “estimado presidente” mientras se centraba en los comentarios de Pezeshkian de que Irán no teme a la guerra.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, que se desempeñó como negociador principal en conversaciones anteriores con Estados Unidos, ofreció un inusual reconocimiento público de la división interna.
“Hay una visión que habla de guerra, pero no ofrece ninguna perspectiva ni mecanismo para llevarla a una conclusión contundente”, escribió en redes sociales. “En el extremo opuesto, hay una corriente que comete el error de subestimar las capacidades nacionales”.
“El primer error mantiene al país en un estado de crisis permanente, mientras que el segundo entrega los recursos y la dignidad nacionales al enemigo”, añadió.
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Irán propone acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz en 7 días
Si EU cumple sus condiciones
Una lancha a motor pasa junto a un buque de carga en el estrecho de Ormuz, el domingo 6 de septiembre de 2026, frente a Bandar Abbas, Irán. (AP Foto/Vahid Salemi)


