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‘God bless America’: ¿Por qué el show de medio tiempo de Bad Bunny resonó más allá de EU?

Actuación en español generó orgullo e identidad en América Latina y comunidades latinas pese a tensiones políticas

Bad Bunny actúa en el espectáculo de medio tiempo de la 60ma edición del Super Bowl de la NFL entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, el domingo 8 de febrero de 2026, en Santa Clara, California. (AP Foto/Godofredo A. Vásquez)
AP

CIUDAD DE MÉXICO.- Cuando Bad Bunny dijo “God bless America”, una expresión habitual en inglés para referirse a Estados Unidos, durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, y luego comenzó a nombrar a los países de todo el continente, la frase funcionó a la vez como un juego de palabras y como una declaración. En español, América suele referirse a todo el hemisferio, no a un solo país, y esa diferencia importó para millones de personas que observaban desde lejos.

En un abarrotado bar de Ciudad de México, el momento desató aplausos tan fuertes que se imponían sobre la música.

Platos de ternera, carne deshebrada y macarrones con queso, clásicos de la cocina estadounidense, circulaban entre las mesas mientras la cerveza seguía corriendo. Aficionados con jerseys de la NFL, la liga de fútbol americano, habían pasado la primera mitad del partido reaccionando a cada jugada. Varios dedos gigantes de hule espuma se alzaban sobre la multitud. Cuando llegó el medio tiempo, la atención no desapareció. Cambió de foco.

Bad Bunny apareció en el escenario. La gente se puso de pie, con los celulares en alto. Algunos bailaban entre las mesas. A medida que enumeraba los países del continente americano, el ruido crecía. Cuando dijo “México”, el bar estalló.

“Con todo lo que está pasando en Estados Unidos acerca de la política y que no quieren a los latinos… que llegue un latino a cantar en español en el espectáculo más grande del mundo fue increíble”, dijo Laura Gilda Mejía, maestra de primaria de 51 años y aficionada de la NFL, quien veía el partido con sus dos hijos. “Me llenó de emoción”.

En México, Puerto Rico y comunidades latinas en Estados Unidos, el espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny fue recibido como algo más que entretenimiento. Varias personas lo describieron como un momento de orgullo y reconocimiento: un artista que canta en español dominando uno de los escenarios más vistos de la cultura pop estadounidense sin traducirse, en un contexto en el que, afirman los latinos, la visibilidad cultural convive con la vulnerabilidad política.

Muchas personas en América Latina rechazan la idea de que “americano” pertenezca a un solo país. Al exclamar “God bless America” y luego ampliar el concepto para incluir a decenas de naciones, Bad Bunny convirtió esa tensión lingüística en una declaración de inclusión.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra la actuación en Truth Social, calificándola de “absolutamente terrible” y de “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.

México observó de cerca

México es uno de los mayores mercados internacionales de la NFL, con decenas de millones de aficionados e incluso partidos de temporada regular en suelo mexicano. El Super Bowl se ha convertido en un gran evento social, con audiencias que sintonizan tanto por el partido como por los anuncios y el espectáculo de medio tiempo.

Eso hizo que la actuación pareciera especialmente significativa en el país.

Chrystian Plata, cantante de 33 años y aficionado de los Giants de Nueva York que veía el partido con sus padres, suegros y su hijo de 2 años, dijo que el medio tiempo fue el punto emocional más alto del juego para él, por la forma en que buscó “unir las tradiciones de toda la gente que ha migrado para allá y que también ha hecho rico a Estados Unidos”.

“Quizás no soy tan aficionado a la música de Bad Bunny, pero creo que lo que hizo a nivel cultural, lo hizo muy bien”, dijo.

Esas reacciones reflejan lo que muchos mexicanos han expresado desde que se anunció que Bad Bunny encabezaría el espectáculo de medio tiempo.

A principios de diciembre, mientras muchos fans caminaban junto a puestos callejeros que vendían mercancía del artista antes del inicio de su gira en Ciudad de México, María Fernanda Simón, psicóloga de 35 años, dijo sentirse sorprendida por la magnitud de su impacto.

“Me encanta que la gente quiera hablar español por él”, dijo. “Mucho tiempo … todo lo anglo, lo gringo, lo güero, el inglés era lo ‘in’, lo ‘fashion’ y ahorita verlo al revés me hace sentir emoción, como que ser latino está ‘cool’”.

No todos en México comparten esa lectura. José Manuel Valenzuela, investigador en estudios culturales del Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana, advierte que la idea de que el valor cultural fluye únicamente desde Estados Unidos refleja una perspectiva “colonizada” de larga data, moldeada por la historia, el poder y los medios. A su juicio, el momento de Bad Bunny es real, pero no borra las desigualdades más profundas que hacen que este tipo de giros resulten novedosos.

Puerto Rico en primer plano

En Puerto Rico, el partido fue solo un preámbulo en las reuniones para ver el Super Bowl. En San Juan y comunidades cercanas, los barrios cobraron vida mientras el juego pasaba a segundo plano y toda la atención se concentraba en los 13 minutos de Bad Bunny sobre el escenario.

Alexandra Núñez, residente de Caguas, al sur de San Juan, llevaba una pava —un sombrero de paja tradicional de Puerto Rico— y ropa con los colores de la bandera puertorriqueña mientras observaba la transmisión.

“Esto es un logro”, dijo. “Bad Bunny está demostrando que la música no tiene barreras. El idioma no tiene barreras. No tienes que hablar nuestro idioma para poder disfrutar de nuestra cultura y de nuestra música. Esto es algo mundial, es global”.

También marcó una diferencia clara entre Bad Bunny y otras estrellas latinas que llegaron al público estadounidense adaptando su sonido o su idioma.

“Hay una diferencia con lo que está haciendo Bad Bunny porque lo que hizo Ricky Martin fue un ‘breakthrough’ (un paso adelante), fue cruzar el mercado”, dijo. Pero “Bad Bunny no tuvo que cruzar el mercado … Él literalmente cogió lo que ya existía y lo llevó al otro lado. Él hizo que ellos aceptaran lo de nosotros. Nosotros no tuvimos que cambiar, él no tuvo que cambiar nada para llegar a donde ellos”.

Celebración en medio de la tensión

En Estados Unidos, la celebración se dio en un contexto de mayor aplicación de leyes migratorias y protestas por redadas y deportaciones, un entorno que influyó en la forma en que muchos latinos recibieron el espectáculo.

Carlos Benítez, de 29 años, nacido en Cali, Colombia, criado en Miami y actualmente empleado en gestión de riesgos en un banco en Nueva York, describió la actuación como un logro, pero también como un recordatorio de sus límites.

“Para mí es un logro”, dijo, al recordar que antes los artistas sentían presión por cantar en inglés para llegar a los niveles más altos. “Bad Bunny ha sido una de las de los artistas que han llegado más lejos diciendo: ‘Yo voy a hacer mi música en español y el que la entienda la entendió y el que no, pues no’”.

Al mismo tiempo, subrayó que la visibilidad no se traduce automáticamente en cambios inmediatos.

“No es un cambio directo. No es que alguien, por decir, un agente del ICE que estaba viendo el Super Bowl, vio el show y dijo: ‘¡Guau! Cambio completamente la forma de pensar’”, dijo, en referencia a la agencia migratoria estadounidense.

Esa tensión es fundamental en la forma en que muchos latinos interpretaron la noche.

Vanessa Díaz, profesora asociada de estudios chicanos y latinos en la Universidad Loyola Marymount y coautora del libro “P FKN R: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia”, señaló que la actuación refleja un cambio más amplio en lo que significa pertenecer a la corriente principal en Estados Unidos, es decir, aquello que domina el gusto popular y alcanza a las audiencias mayoritarias.

Afirmó que Bad Bunny no es un artista alternativo, sino de la corriente dominante, aun si ésta ya no se centra en la música en inglés o en audiencias blancas.

Agregó que lo que ha sorprendido a muchos no es solo que un artista en español haya llegado al escenario del Super Bowl, sino que Bad Bunny lo haya hecho después de años de éxitos globales consecutivos, incluso entre oyentes que no hablan español. El arte, dijo, siempre ha trascendido las barreras del idioma, pero la escala y la constancia de su éxito desafían ideas más antiguas sobre quiénes conforman el público mayoritario.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el lunes que una frase proyectada durante la actuación de Bad Bunny —“Lo único más poderoso que el odio es el amor”— reforzaba, a su juicio, el mensaje de unidad que transmitió al cantar en español en el Super Bowl.

En el bar de Ciudad de México, cuando el partido se reanudó y los aficionados volvieron a concentrarse en el campo, la emoción seguía en el aire.

Para Mejía, la maestra, la noche no resolvió las contradicciones que percibe entre la celebración cultural y la discriminación. Pero que el momento ocurriera, y que ocurriera en español, fue algo muy importante.

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