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Diamantes de laboratorio son más baratos, pero la sostenibilidad de muchos está en duda

Publicaciones en redes sociales muestran cómo los millenials y la Generación Z explican orgullosos la adquisición de sus diamantes cultivados en laboratorio por razones de sostenibilidad y ética

Kurjibhai Makwana verifica el pulido de un diamante cultivado en laboratorio en Greenlab Diamonds, el lunes 5 de febrero de 2024, en Surat, India. (AP Foto/Ajit Solanki)
AP

FILADELFIA.- Los sonidos sordos de martilleos y lijado se deslizan hacia el primer piso de Bario Neal, una joyería de Filadelfia, donde arte rústico que imita a la naturaleza cuelga de muros alumbrados con luz cálida.

A la espera de uno de esos añillos está Haley Farlow, una maestra de segundo grado de 28 años que ha estado diseñando su anillo de compromiso de tres piedras junto con su novio. Les importa el precio y no quieren joyas que tengan un efecto negativo hacia la Tierra, o sean resultado de la explotación de personas en la minería. Así, planean adquirir diamantes desarrollados en un laboratorio.

“La mayor parte de mis amigas tienen (diamantes) cultivados en laboratorio. Y creo que simplemente se ajusta a nuestro estilo de vida y la economía y lo que estamos viviendo”, señaló Farlow.

En Estados Unidos, las ventas de diamantes desarrollados en laboratorio se incrementaron 16% en 2023 en comparación con 2022, según Edahn Golan, analista del sector. Cuestan una fracción de lo que valen las piedras que se forman naturalmente en el subsuelo.

Publicaciones en redes sociales muestran cómo los millenials y la Generación Z explican orgullosos la adquisición de sus diamantes cultivados en laboratorio por razones de sostenibilidad y ética. Pero qué tan sostenibles son es cuestionable, ya que hacer un diamante requiere una cantidad enorme de energía y muchos de los principales fabricantes no son transparentes en lo que respecta a sus operaciones.

Farlow dijo que el hecho de haber elegido un diamante creado en un laboratorio hace que su anillo sea “más especial y satisfactorio” porque los materiales provienen de compañías de buena reputación. Todos los diamantes cultivados en laboratorio en Bario Neal son creados con energía renovable, o las emisiones efectuadas al fabricarlos han sido contrarrestadas con créditos de carbono, que pagan actividades como la plantación de árboles, que capturan el carbono.

Pero esa no es la norma para los diamantes desarrollados en laboratorio.

Muchas de las compañías que los hacen tienen su sede en India, donde aproximadamente el 75% de la electricidad proviene de la quema de carbón. Usan palabras como “sostenible” y “amigable con el medio ambiente” en sus sitios web, pero no publican sus informes de impacto ambiental ni son certificados por un tercero. Cupid Diamonds, por ejemplo, dice en su sitio de internet que produce diamantes de “manera amigable con el medio ambiente”, pero no respondió a las preguntas acerca de qué es lo que hace que sus diamantes sean sostenibles. La energía solar está extendiéndose rápidamente en India, y hay algunas compañías, tales como Greenlab Diamonds, que utilizan energía renovable en sus procesos de manufactura.

China es el otro país con un gran volumen en la fabricación de diamantes. Entre los mayores productores están Henan Huanghe Whirlwind, Zhuhai Zhong Na Diamond, HeNan LiLiang Diamond, Starsgem Co. y Ningbo Crysdiam. Ninguna respondió a las solicitudes de comentarios ni publica detalles sobre dónde obtiene su electricidad. Más de la mitad de la electricidad del país provino de la quema de carbón en 2023.

En Estados Unidos, una compañía, VRAI, cuya empresa matriz es Diamond Foundry, opera lo que dice es una fundición de cero emisiones en Wenatchee, Washington, la cual funciona con energía hidroeléctrica generada en el río Columbia. Martin Roscheisen, director general y fundador de Diamond Foundry, dijo en un correo electrónico que la energía que VRAI utiliza para desarrollar un diamante es de “aproximadamente una décima parte de la energía que se requiere en la minería”.

Pero Paul Zimnisky, experto de la industria de los diamantes, dijo que las compañías que son transparentes acerca de su cadena de suministro y utilizan energía renovable como esta “representan una porción muy pequeña de la producción”.

“Parece que hay muchas compañías que están aprovechando esta tendencia de que es un producto amistoso con el medio ambiente, cuando en realidad no están haciendo nada que sea respetuoso hacia el medio ambiente”, agregó.

CÓMO SE HACE
Con frecuencia los diamantes de laboratorio son creados a lo largo de varias semanas, sujetando al carbono a una elevada presión y alta temperatura que simulan las condiciones naturales por las que los diamantes se forman debajo de la superficie terrestre.

La tecnología para hacerlo ha existido desde la década de 1950, pero la mayoría de los diamantes producidos eran utilizados en industrias como el corte de piedras, la minería y las herramientas de odontología.

Con el paso del tiempo, los laboratorios —o fundiciones— han mejorado en el cultivo de piedras con defectos mínimos. Los costos de producción han disminuido a medida que la tecnología ha avanzado.

Eso significa que los que fabrican diamantes pueden hacer cuantas piedras quieran y elegir su tamaño y calidad, lo que está provocando que los precios desciendan rápidamente. Los diamantes naturales requieren miles de millones de años para formarse y son difíciles de hallar, lo que hace que su precio sea más estable.

Los diamantes, ya sea los cultivados en un laboratorio o los naturales, son idénticos en su composición química y hechos totalmente a partir de carbono. Pero los expertos pueden distinguir entre ambos, utilizando rayos láser para precisar indicios reveladores en la estructura atómica. El Instituto Gemológico de América evalúa millones de diamantes cada año.

COMPETENCIA EN EL MERCADO

Debido a los precios menores de los que han sido desarrollados en laboratorio y el hecho de que los jóvenes los prefieran cada vez más, los nuevos diamantes han ganado una participación en el mercado de piedras naturales. A nivel global, los diamantes cultivados en laboratorio tienen el 5% o el 6% del mercado, y el sector tradicional no ha permanecido cruzado de brazos. Hay una batalla de mercadotecnia.

La industria de diamantes extraídos de minas y algunos analistas advierten que los diamantes fabricados en laboratorio no conservarán su valor con el paso del tiempo.

“Cinco o diez años más adelante, creo que va a haber muy pocos clientes que estén dispuestos a gastar miles de dólares en un diamante de laboratorio. Creo que casi todos se van a vender en alrededor de 100 dólares o incluso menos”, dijo Zimnisky. Él pronostica que los diamantes naturales seguirán vendiéndose por miles y decenas de miles de dólares para anillos de compromiso.

Algunas culturas ven los anillos de compromiso como una inversión y eligen diamantes naturales por su valor a largo plazo. Eso es especialmente cierto en China e India, señaló Zimnisky. Y sigue siendo cierto en áreas más rurales de Estados Unidos, mientras que los diamantes de laboratorio han tenido más éxito en las ciudades.

El pagar miles de dólares por algo que pierde la mayor parte de su valor en sólo unos años puede dejar al comprador sintiéndose estafado, algo que según Golan es un elemento que actualmente trabaja en contra del sector de los diamantes creados en laboratorio.

“Cuando uno adquiere un diamante natural, hay una historia que la Madre Tierra ha estado creando desde hace unos tres mil millones de años. Esta maravillosa creación de la naturaleza… no puedes narrar esa historia con uno desarrollado en un laboratorio”, señaló Golan. “Rápidamente se hace el vínculo entre el para siempre y la longevidad del amor”.

“Si realmente queremos ser técnicos aquí, el diamante más ecológico es un diamante readaptado o reciclado porque eso no utiliza energía”, hizo notar Zimnisky.

Page Neal dijo que ella cofundó Bario Neal en 2008 para “crear joyería de valor perdurable que tuviese un impacto positivo sobre la gente y el planeta”. Todos los materiales en su joyería pueden ser rastreados a través de su cadena de suministro. La tienda ofrece diamantes creados en laboratorio y también extraídos de la naturaleza.

“La joyería es un símbolo poderoso… es custodio de recuerdos”, manifestó. “Pero cuando usamos materiales que le han causado daño a otras personas y al medio ambiente para crear un símbolo de amor y compromiso o identidad, a mí me parece una contradicción. Sólo queremos trabajar con materiales que sentimos que nuestros clientes se sentirán orgullosos de poseer”.

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