TEXAS.- El megacohete Starship de SpaceX estuvo aproximadamente a un segundo de despegar el jueves en un vuelo de prueba, pero algunos de los motores no se encendieron, lo que activó una cancelación del lanzamiento en medio de nubes de humo y vapor.
Elon Musk, fundador y director general de la empresa, señaló que se reemplazarán dos motores “para tener confianza en un buen vuelo” antes de enviar el Starship desde Texas, en un viaje a baja altitud en el que recorrerá la mitad del planeta. Será el 13er vuelo del Starship, que con 124 metros (407 pies) de altura y 33 motores principales es el cohete más grande y potente del mundo.
La transmisión en línea del lanzamiento de SpaceX mostró el inicio del encendido de los motores tres segundos antes del despegue previsto, visto desde un dron muy por encima de la plataforma. Aunque la empresa no dio más detalles, los datos en pantalla mostraron que cuatro motores no se activaron, y los 29 restantes se apagaron de inmediato, manteniendo el cohete en la plataforma. Es la primera vez que un Starship en su tamaño real experimenta una cancelación de último momento como esta.
De inmediato, el equipo de lanzamiento comenzó a drenar el combustible del cohete.
“Lo más probable es que el lanzamiento se efectúe en los primeros días de la próxima semana”, escribió Musk en la red social X.
Todo iba a favor de SpaceX, incluso el clima, hasta el encendido parcial de los motores. A fin de cuentas, el sistema automático de lanzamiento del cohete funcionó según lo previsto al detenerlo todo. Si a la hora del lanzamiento sólo funcionaban pocos motores ello podría haber hecho fracasar la misión. Algunos vuelos anteriores del Starship terminaron en bolas de fuego.
La empresa de Musk llevaba a bordo los Starlink más nuevos y avanzados
Veinte de los Starlink —satélites que operan a baja altura— más nuevos y avanzados de SpaceX iban a bordo del Starship para ser liberados durante el vuelo de una hora desde la Starbase, el centro de la compañía, ubicado cerca de la frontera entre Texas y México. Los satélites de internet iban a intentar comunicarse con los Starlink que ya están en órbita mientras tomaban fotos del escudo térmico del Starship.
No estaba previsto recuperar ni el propulsor de la primera etapa ni la nave espacial; ambos terminarían en el mar.
El cohete más grande del mundo es clave para volver a poner astronautas en la Luna
La NASA cuenta con el Starship para llevar a sus astronautas a la Luna en los próximos años. La agencia espacial ha contratado a SpaceX y a Blue Origin, de Jeff Bezos, para construir y volar los módulos de alunizaje con los que la humanidad volverá a la superficie lunar tras una ausencia de más de medio siglo.
Ambas compañías necesitan tener sus módulos de alunizaje —Starship y Blue Moon— listos para volar el próximo año, de modo que la tripulación, recientemente nombrada, del Artemis III pueda practicar el acoplamiento de su cápsula con ellos en órbita alrededor de la Tierra. La misión posterior —Artemis IV, prevista no antes de 2028— usaría uno de esos módulos para llevar a dos astronautas a la región del polo sur lunar.


