LA HABANA (AP) — Un apagón afectó el lunes a los 11 millones de habitantes de Cuba, informaron las autoridades de la isla, mientras se agrava la crisis energética y económica del país en medio de un deterioro de su red eléctrica.
El Ministerio de Energía y Minas publicó en la red social X que se produjo una “desconexión total” del sistema eléctrico del país y aseguró que investigaba la situación, señalando que no hubo fallas en las unidades que estaban operando cuando colapsó la red.
Lázaro Guerra, director de electricidad del ministerio, declaró la noche del lunes a los medios estatales que se trabaja para reiniciar varias centrales termoeléctricas, las cuales son fundamentales para restablecer el servicio.
“Hay que hacerlo de manera pausada para que no se retroceda”, señaló. “Porque los sistemas, cuando son muy débiles, son más susceptibles a que pueda haber caídas”.
Fue el tercer apagón a gran escala en la isla en los últimos cuatro meses.
Tomás David Velázquez Felipe, un residente de La Habana de 61 años de edad, señaló que las implacables interrupciones en el servicio eléctrico lo hacen pensar que los cubanos que tienen la posibilidad simplemente deberían empacar y abandonar la isla. “Lo poquito que tenemos para comer se echa a perder”, aseguró. “Este pueblo está envejecido para seguir sufriendo”.
Hacia la noche del lunes, la prensa estatal informó que el servicio había sido restablecido para el 5 % de los residentes de La Habana, es decir unos 42 .000 clientes, así como para unos cuantos hospitales en todo el país. Las autoridades indicaron que a continuación darían prioridad al sector de las comunicaciones, aunque advirtieron que los pequeños circuitos que se han restablecido hasta ahora podrían fallar de nuevo.
La red eléctrica cubana se ha deteriorado drásticamente en los últimos años, lo que ha llevado a un aumento de los cortes diarios y apagones en toda la isla. Pero el gobierno también ha atribuido la situación a un bloqueo energético impuesto por Estados Unidos luego que el presidente Donald Trump advirtió en enero que ordenaría aranceles sobre cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba. La Casa Blanca exige que Cuba libere a presos políticos y avance hacia la liberalización política y económica a cambio de retirar las sanciones. Trump también ha planteado la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba”.
Trump declaró el lunes que cree que tendrá el “honor de tomar Cuba”.
“Quiero decir, ya sea que la libere, que la tome. Creo que podría hacer lo que quiera con ella”, afirmó Trump sobre Cuba, calificándola como una “nación muy debilitada”.
Washington busca que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel deje el poder mientras Estados Unidos continúa en negociaciones con La Habana sobre el futuro de la isla, según un funcionario estadounidense y una fuente al tanto de las conversaciones.
Ambos hablaron bajo condición de anonimato a fin de describir el contenido de las conversaciones y no ofrecieron detalles sobre a quién podría querer Washington en el poder.
Confirmaron el deseo de Washington de que Díaz-Canel deje el poder días después de que el presidente cubano confirmó públicamente las conversaciones por primera vez. The New York Times fue el primero en informar horas antes el lunes sobre el impulso de la Casa Blanca por destituir a Díaz-Canel.
Apagones agobiantes
William LeoGrande, profesor en la American University que ha seguido de cerca la situación en torno a Cuba durante años, dijo que la red energética del país no ha recibido mantenimiento adecuado y su infraestructura está “muy por encima de su vida útil normal”.
“Los técnicos que trabajan en la red son magos por el simple hecho de mantenerla funcionando, tomando en cuenta el estado en que se encuentra”, subrayó LeoGrande.
Añadió que si la isla reduce drásticamente su consumo y amplía el uso de energías renovables, puede ingeniárselas por un tiempo sin envíos de petróleo. “Pero sería una miseria constante para la población en general y, eventualmente, la economía podría colapsar por completo y entonces habría caos social y probablemente una migración masiva”, explicó.
Para intensificar el uso de energía solar aún más rápido de lo que Cuba lo hizo el año pasado, otros países —principalmente China— tendrían que estar dispuestos a duplicar con creces su provisión de ese tipo de equipo, indicó LeoGrande.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo el viernes que la isla no ha recibido envíos de petróleo en más de tres meses y que opera con energía solar, gas natural y plantas termoeléctricas, y que el gobierno se ha visto obligado a posponer cirugías para decenas de miles de pacientes.
Yaimisel Sánchez Peña, de 48 años, expresó su molestia porque la comida que compra con el dinero que le envía su hijo desde Estados Unidos se sigue echando a perder. Agregó que los cortes también afectan a su madre de 72 años: “Todos los días sufre”.
Mercedes Velázquez, una residente cubana de 71 años, lamentó otro apagón. “Nosotros estamos aquí esperando a ver qué pasa”, dijo, añadiendo que recientemente tuvo que regalar parte de una sopa que aún estaba fresca para no tener que tirarla. “Se echa a perder todo”.
“Una tormenta perfecta”
Un apagón masivo afectó al oeste de la isla hace más de una semana, dejando a millones de personas sin electricidad. A principios de diciembre se registró otra interrupción del servicio eléctrico en esa misma región.
Los envíos críticos de petróleo desde Venezuela se detuvieron a principios de enero, luego de la operación militar de Estados Unidos en el país sudamericano que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro.
Aunque Cuba produce el 40% de su petróleo y ha estado generando su propia electricidad, no ha sido suficiente para satisfacer la demanda, en un momento en que su red eléctrica sigue deteriorándose.
“Y encima de todo eso, el gobierno cubano no tiene la liquidez para importar refacciones o modernizar la planta o la propia red. Es simplemente una tormenta perfecta”, declaró LeoGrande.
Destacó que las plantas termoeléctricas también han estado usando fuelóleo, cuyo contenido de azufre corroe el equipo.
El vice primer ministro de Cuba y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, declaró el lunes a los periodistas que el país está abierto a comerciar con empresas estadounidenses, aunque destacó las limitaciones del embargo.
Añadió que también está implementando nuevas medidas con el objetivo de impulsar la economía de la isla. Una de ellas es la posibilidad de permitir que cubanos residentes en el extranjero puedan ser socios o propietarios de empresas privadas en el país y participen en proyectos a gran escala, incluidos los relacionados con infraestructura, según medios estatales.
Indicó que esos cubanos podrán asociarse con empresas privadas de la isla y establecer vínculos tanto con entidades cubanas estatales como privadas.
Pérez-Oliva añadió que el gobierno también otorgará tierras en usufructo para el desarrollo de ciertos proyectos.
Dijo que los cubanos que residen en el extranjero también podrán abrir cuentas bancarias en moneda extranjera en bancos cubanos, lo que facilitará las transacciones.


