LIVERPOOL, Inglaterra.- Ha sido una temporada para el olvido para Mohamed Salah.
Pero el ícono egipcio cobró vida el miércoles para ayudar al Liverpool a alcanzar los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Salah anotó su 50mo gol en la Liga de Campeones. Pero está todavía está lejos del Salah de antaño. Ejecutó tan mal un penal en el primer tiempo que es difícil saber si intentaba un audaz toque “Panenka” o si simplemente fue un golpeo horrible. En cualquier caso, fue un momento bochornoso justo antes del descanso y demasiado típico de una campaña en la que los poderes de Salah parecen haberse reducido.
Todo cambió tras el descanso, cuando fue el eje de una ráfaga de goles del Liverpool que selló la victoria global 4-1 sobre el Galatasaray y preparó un duelo tentador con el Paris Saint-Germain, actual campeón defensor.
Con el Liverpool arriba 1-0 al descanso gracias al gol de Dominik Szoboszlai, Salah centró para que Hugo Ekitike duplicara la ventaja.
Dos minutos después, su potente disparo fue atajado por el arquero del Galatasaray, Ugurcan Cakir, y Ryan Gravenberch apareció para empujar el tercero del Liverpool en el rebote.
Luego llegó el momento que Salah —y la afición de Anfield— estaba esperando: recortó desde la derecha y disparó de zurda al ángulo más lejano desde apenas fuera del área.
Los hinchas locales estallaron coreando el nombre de su héroe. Recibió una ovación de pie cuando fue sustituido en el segundo tiempo.
Antes de salir remató al travesaño desde corta distancia. Eso fue un recordatorio de que Salah todavía no está en su mejor versión letal y es incierto si alguna vez volverá a estarlo a los 33 años.
Con su anotación llegó a 10 en la campaña, muy por debajo de los 34 que marcó para inspirar al Liverpool al título de la Liga Premier la campaña pasada.
A estas alturas del año pasado, las tensiones aumentaban a medida que se acercaba el final de su contrato y un nuevo acuerdo seguía siendo incierto.
La idea de perderlo era impensable para muchos aficionados del Liverpool después de verlo ayudar al club a completar una colección total de trofeos —incluida la Liga de Campeones y dos de la Liga Premier— desde que llegó en 2017.
El problema para la cúpula del Liverpool era si valía la pena arriesgar una lucrativa renovación de contrato por un jugador cuyos mejores años ya habían quedado atrás, incluso después de una temporada tan sobresaliente.
Nadie creía que pudiera repetir esas hazañas, pero pocos habrían esperado la caída de rendimiento que se ha visto en esta campaña.
Luego estuvo la disputa muy pública con el entrenador Arne Slot después de que lo dejaran fuera en la antesala de la Copa Africana de Naciones en diciembre.
Las repercusiones se disiparon rápido, pero la forma de Salah ha seguido por debajo de su mejor nivel.
Aún no está claro qué le depara el futuro en el Liverpool, con un año más de contrato, ni si lo cumplirá hasta el final.
Sin embargo, lo del miércoles fue un recordatorio de lo que todavía puede producir.


