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Palestinos encuentran una ciudad irreconocible tras la retirada israelí de Jan Yunis

Con miles de edificios destruidos o dañados, las familias intentaban encontrar sus hogares en calles totalmente arrasadas, rodeadas de escombros y restos de lo que una vez fueron cuadras de edificios de apartamentos y comercios

Palestinos caminan entre la destrucción tras una ofensiva aérea y terrestre israelí en Jan Yunis, sur de la Franja de Gaza, el lunes 8 de abril de 2024. (AP Foto/Fatima Shbair)
AP

DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza.- Muchos palestinos encontraron su ciudad natal irreconocible el lunes, cuando regresaron para salvar lo que pudieran de la vasta destrucción provocada por las tropas israelíes, que se habían retirado de Jan Yunis, en el sur de Gaza, un día antes, tras meses de combates y bombardeos.

Con miles de edificios destruidos o dañados, las familias intentaban encontrar sus hogares en calles totalmente arrasadas, rodeadas de escombros y restos de lo que una vez fueron cuadras de edificios de apartamentos y comercios. En otras manzanas, los edificios seguían en pie, pero eran cascarones destruidos, chamuscados y llenos de agujeros, con los pisos superiores parcialmente destrozados y colgando.

La situación en Jan Yunis evidenció lo que ha sido uno de los ataques militares más destructivos y letales del mundo en las últimas décadas, que ha dejado inhabitable la mayor parte del diminuto territorio costero para sus 2,3 millones de habitantes. También sirvió de presagio de lo que probablemente ocurrirá en Rafah, la ciudad más meridional de Gaza y donde ahora se hacina la mitad de su población desplazada, si Israel sigue adelante con sus planes de invadirla.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró su intención de llevar la ofensiva terrestre contra Rafah, y el lunes dijo en video que “sucederá, hay una fecha”, sin dar más detalles. En tanto, negociadores israelíes se encontraban en El Cairo discutiendo los esfuerzos internacionales para negociar un alto el fuego con Hamás.

Para Magdy Abu Sahrour fue un shock ver su casa de Jan Yunis arrasada.

“No podía encontrar mi casa debido a toda la destrucción”, dijo frente a los escombros. ”¿Dónde está mi lugar?, ¿dónde está mi casa?… Es una situación trágica”.

Israel envió tropas a Jan Yunis en diciembre, dentro de una dura ofensiva terrestre que respondía al ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre en el sur de Israel. La retirada situó el nivel de tropas israelíes en el minúsculo enclave costero en uno de los más bajos desde que comenzó la guerra.

En la guerra, que ya inicia su séptimo mes, han muerto más de 33.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, según las autoridades locales de salud. Las autoridades israelíes dicen que en el ataque del 7 de octubre de Hamás murieron 1.200 personas, en su mayoría civiles, y unas 250 personas fueron tomadas como cautivos.

Muchas de las miles de personas que llegaron a Jan Yunis a pie y en carretas tiradas por burros el lunes se han refugiado en Rafah. Tras la retirada pudieron acercarse a las ruinas de sus hogares y recuperar algunas pertenencias. Pero ahora que la ciudad es inhabitable, dicen que tienen pocas posibilidades inmediatas de regresar.

Se calcula que el 55% de los edificios de la zona de Jan Yunis —unos 45.000 edificios— han sido destruidos o dañados, según las últimas cifras de dos investigadores estadounidenses que han estado utilizando imágenes por satélite para hacer un seguimiento de la destrucción a lo largo de la guerra: Corey Scher, de la Universidad Municipal de Nueva York, y Jamon Van Den Hoek, de la Universidad Estatal de Oregon.

”¿Dónde duermo? ¿A dónde voy?”, sollozaba desesperada la anciana madre de Heba Sahloul, sentada entre los escombros de lo que quedaba del salón familiar. Sus hijas buscaban cualquier cosa que pudieran llevarse. Las paredes de la habitación habían volado, y el suelo estaba lleno de pedazos de hormigón, placas del techo y superficies rotas. Sólo las columnas pintadas de rosa indicaban que había sido su hogar.

Sahloul contó que las tropas israelíes les habían ordenado marcharse durante los combates. “Dejamos todas nuestras cosas aquí y salimos sólo con la ropa”, explicó. Su padre murió al principio de la embestida, dejando a Sahloul, sus hermanas y su madre. “Sólo quedamos seis mujeres en casa y no sabemos a dónde ir ni dónde quedarnos”, dijo Sahloul.

Una mujer trepó por encima de unas losas de hormigón derrumbadas sobre los escombros amontonados de su casa. Su hijo se arrastró a gatas hacia un hueco bajo los escombros y las varillas, haciendo a un lado los bloques de hormigón.

“No hay palabras para describir el dolor que llevo dentro”, expresó la mujer, con la voz entrecortada. “Nuestros recuerdos, nuestros sueños, nuestra infancia aquí, nuestra familia… nos criamos con ellos aquí… todo se ha perdido”. La mujer, que sólo se identificó por su nombre de pila, Hanan, metió en una mochila algunos objetos que encontraron, entre ellos una flor roja de plástico.

El hospital Nasser —el más grande de Jan Yunis— quedó destrozado por dentro, con escombros esparcidos por las salas y los paneles del techo derrumbados. El exterior parecía prácticamente intacto, pero no estaba claro el alcance de los daños. Las tropas israelíes irrumpieron en esas instalaciones médicas durante la ofensiva, alegando que creían que había restos de rehenes en su interior, aunque no informaron que hubieran encontrado alguno.

Israel afirmó que la ciudad era un gran bastión de Hamás y que su operación allí en los últimos meses mató a miles de combatientes y causó graves daños a una amplia red de túneles utilizada por Hamás para mover armas y milicianos. También afirmó haber encontrado pruebas de que se habían retenido rehenes en la ciudad.

Sin presencia militar en la ciudad, Hamás podría tratar de reagruparse allí, como ha hecho en otras zonas donde el ejército ha reducido su presencia.

Los planes de Israel de invadir Rafah, que según afirma es el último gran bastión de Hamás, han despertado la alarma internacional por los cerca de 1,4 millones de palestinos que se refugian allí, la mayoría desplazados de otras partes de la Franja de Gaza. El principal aliado de Israel, Estados Unidos, ha señalado que invadir Rafah sería un error y ha exigido ver un plan plausible para proteger a los civiles.

Israel comprará 40.000 tiendas de campaña para preparar el desalojo de Rafah, informó un funcionario israelí, que habló bajo condición de anonimato por no estar autorizado a hablar con los medios de comunicación. No estaba claro dónde se instalarían ni cuántas personas podrían albergar. Permitir que la gente regrese a Jan Yunis podría aliviar un poco la presión sobre Rafah, pero muchos no tienen hogares a los cuales volver.

En el norte de Gaza, el ejército israelí ha seguido llevando a cabo ataques aéreos e incursiones en zonas donde afirma que Hamás se ha reagrupado. El mes pasado, las tropas asaltaron el mayor hospital de Gaza, Shifa, en una incursión que desencadenó dos semanas de combates en las instalaciones y sus alrededores. Israel afirma que mató a unos 200 combatientes de Hamás en el asalto, pero los funcionarios del hospital afirman que entre los muertos había muchos civiles.

El lunes, expertos forenses del Ministerio de Salud de Gaza seguían retirando cadáveres del patio del hospital de Shifa, donde los principales edificios quedaron como cascarones calcinados. Los trabajadores levantaban partes de los cuerpos de la tierra y las metían en bolsas de plástico. No estaba claro cuántos eran muertos recientes y cuántos procedían de una fosa común que se cavó en el hospital en noviembre para enterrar a las víctimas de la guerra.

Hussein Muhaisen, director de ambulancias de la Franja de Gaza, dijo que aún se desconocía el número de muertos y que había encontrado los cadáveres de una mujer y de niños con las manos atadas. Su versión no ha podido ser confirmada de forma independiente. Israel afirma que durante su incursión no murió ningún civil.

Israel afirma que su guerra tiene como objetivo destruir las capacidades militares y de gobierno de Hamás y liberar a los aproximadamente 130 rehenes que quedan, una cuarta parte de los cuales —según dice— han muerto.

Las negociaciones mediadas por Qatar, Egipto y Estados Unidos sobre un alto el fuego y el intercambio de cautivos continúan. Pero Israel y Hamás parecen seguir muy distanciados. En un comunicado hecho público el lunes, Hamás afirmó que la última respuesta que ha recibido de Israel no incluye un alto el fuego permanente ni la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza. Hamás ha afirmado en repetidas ocasiones que ambas condiciones son innegociables, mientras que Israel las ha rechazado tajantemente.

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