De manera formal, no se han acercado. Es más, no tienen la más mínima intención de hacerlo por escrito, mucho menos de hacerlo del conocimiento y, como viles convenencieros, han usado las redes sociales para simple y sencillamente decirle adiós, a un instituto político que les permitió incorporarse a un cargo público o bien de elección popular. Se sabe que son tres, aunque el número podría ser mayor, dado que, como ya no se encuentra en el poder, quieren dejar de pertenecer al Partido Revolucionario Institucional, argumentando múltiples ocupaciones, pensando en la creación de organizaciones sociales o, en espera de ser tomados en cuenta en otro instituto político. Primero fue EDUARDO GATTAS, quien tras haber perdido como candidato a diputado local por el distrito XIV, decidió desligarse del PRI, tentativamente para formar parte de otro partido político. Aunque pudiera decirse que está en su derecho, si se toma en cuenta que prácticamente lo dejaron sólo y por consecuencia fue arrastrado por el desánimo o el reproche de la gente hacia el Partido, el sistema de Gobierno o ambas cosas a la vez, todavía es fecha que no formaliza su salida del PRI. Otro de los casos lo es LIBRADO TREVIÑO GUTIÉRREZ, quien supuestamente dejó al PRI para crear una agrupación o asociación civil. Diremos que LIBRADO, bajo las siglas del Revolucionario Institucional o de la Confederación Nacional Campesina, que para el caso es lo mismo, llegó a ser diputado federal, presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, delegado del PRI en varios municipios y cumplió otra serie de encomiendas. Lejos de pensar en trabajar para recuperar al Partido tras los resultados de la última contienda en Tamaulipas, como parte de un agradecimiento a toda la serie de oportunidades que le brindó, TREVIÑO GUTIÉRREZ prefirió aventar la toalla. En el Comité Directivo Estatal del PRI lo siguen esperando con la formalización de su salida de este organismo político. El otro de quien hemos estado comentando, lo es RIGOBERTO RODRIGUEZ RANGEL, que podrá decir que llegó a ser diputado por el Partido Verde Ecologista, pero siendo militante del Revolucionario Institucional, partido que le permitió ocupar la dirigencia municipal en Mante y hacerse cargo de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado en esa población. Pero lejos de ser agradecido, como debiera ser, RODRIGUEZ RANGEL sigue arañando la posibilidad de integrarse al Partido Encuentro Social, donde la gente ya lo rechazó en más de una ocasión. Ninguno de los tres ha sabido ser agradecido con todo lo que les dio el Revolucionario Institucional. Ninguno de los tres ha tenido el valor para acercarse al Comité Directivo Estatal del PRI, para formalizar su salida de este organismo político. Los tres ya conocen donde están las oficinas, cuestión de que se animen.
LOS MANCHADOS
Por cierto, a la larga lista de interesados por hacerse cargo del CDE del PRI habrá que sumarle la intención de GERARDO RAMÍREZ ALCALÁ presidente del Colegio de Notarios Públicos en esta Capital. A ciencia cierta no le conocemos trabajo de Partido, aunque no dudamos que tendrá sus años de militar, como para haber planteado, de que sea en el Consejo Político Estatal, donde en frío y al vacío, se elija al próximo dirigente del PRI en Tamaulipas. También la de JUAN ALONSO CAMARILLO que ya recorrió los principales municipios de la zona norte, centro y sur del Estado, donde no ha dicho si tiene o no el respaldo de los grupos políticos. Y es que, quien se haga cargo del Partido tendrá que tener ese apoyo, ya que de otra forma, no es garantía de un liderazgo cuerpeado. Desafortunadamente, los primeros que mostraron interés en la presidencia del CDE del PRI, ya lo perdieron. EDGARDO MELHEM SALINAS prefirió seguir su labor como legislador en la Cámara de Diputados y no distraerse de sus tareas, sobre todo ahora que está de moda el Presupuesto de Egresos de la Federación. También pareciera que desistió ALEJANDRO GUEVARA COBOS. El caso es que, dirigir al Partido Revolucionario Institucional ya no reviste importancia, de ahí que los cuadros políticos, los que ejercen los liderazgos y otros que en su momento fuero y vinieron cobijados de las siglas del PRI, ya no les interesa en lo mínimo. Al menos así lo demuestran. Y es que, a fuerza de ser sinceros, las condiciones en el Partido ya no son las mismas, al no disponerse siquiera de un presupuesto suficiente que permita las actividades ordinarias para el funcionamiento y la realización de las tareas del Comité Directivo Estatal del Partido. Lógico, nadie va a querer estar al frente de un instituto político, en el que no se tiene ni canicas para jugar, con un desánimo desbordado de sus propios cuadros y el desinterés de quienes se hicieron de un patrimonio, bajo las siglas de este organismo. En fin


