Visitó Reynosa, la Secretaria de Estados en Oposición, Diva Gastelum y ante un reducido número de militantes – así son ahora las reuniones del PRI, con escasos participantes porque quedó reducido a partido morralla—dijo que el partido regresará lo básico: a estar cercano a la gente y a cobrar cuotas para su sostenimiento.
Dijo además que la derrota del PRI se empezó a escribir mucho antes del 1 de julio de este año, por imponer a malos candidatos y por no saber comunicarse con la sociedad.
Le faltó decir que el principal problema del PRI es la imposición de candidatos y dirigentes, lo que empeora cuando se recurre a perdedores con un inmenso amor al dinero y no al partido.
Al PRI le hace falta una cirugía mayor, pero la alta burocracia que lo controla, no lo quiere hacer porque prefieren pelear pluris y tener acceso a las prerrogativas oficiales. Hacen lo mismo que en su momento hacían el MC, el Verde, el PT, el Panal, el PRD: se disputan los despojos. Lo que caiga es bueno.
El PRI no controla el gobierno federal y gobierna en apenas 11 de las 32 entidades. En los otros 21 estados, no tiene acceso al presupuesto federal, ni estatal y en muchos casos ni al municipal. En esas circunstancias nadie quiere jalar. Lo vemos en Nuevo Laredo, donde su presidente, Carlos Reséndiz no se para en el partido después de la humillante derrota que sufrieron sus candidatos. También dejó de ir la mayoría de los integrantes del comité municipal porque se les dejó de pagar. ¿Trabajar gratis por el partidazo? Claro que no.
Al PRI le hace falta una inyección de recursos, ¿pero de dónde obtenerlos?
Muchos problemas va a tener la señora Gastelum para convencer a los militantes a que paguen 200, 100, 50, 20 pesos mensuales al PRI.
Sergio Guajardo en su última visita a Nuevo Laredo, le reprochó a dos ex candidatos haberlos palomeado y no imponerles nada, porque se comprometieron a sostener al partido y no cumplieron. Cuando se los dijo se limitaron a callar y a hacer como que la Virgen les hablaba.
Va a ser difícil que el PRI se levante. No tiene rumbo ni dinero.


