Hubo un tiempo en que los partidos políticos no recibían dinero del Estado para su operatividad. Y funcionaban.
En 1962 se les autorizó exentar del pago de impuestos las aportaciones privadas que recibían; en 1973 se les concedieron las franquicias postal y telegráfica: en 1977 se les autorizó recibir recursos del Estado, pero no había ninguna partida en el presupuesto de la federación y recibían el dinero de manera discrecional: es hasta 1987 en que se estable una fórmula para que reciban dinero para lo cual tomaban en cuenta la votación recibida y el número de diputados ganados; en 1996 surge la fórmula vigente, que entró en vigor al año siguiente y desde entonces los partidos han recibido más de 75 mil millones de de pesos.
Ahora bien, la prerrogativa más ventajosa que reciben es la de los tiempos gratuitos en radio y televisión, que se aplica desde 2007.
En el 2015, los partidos tuvieron acceso a 30 millones de spots gratuitos en radio y televisión. Si se los hubiesen cobrado esos anuncios habrían pagado más de 321 mil millones de pesos.
Para el 2018 tendrán derecho a mucho más que 30 millones de spots, lo que es mucho mejor que los 6 mil 778 millones de pesos que recibirán los nueve partidos, además de otros 5 mil 126 millones que les entregarán los 32 organismos locales electorales.
Eliminar el presupuesto a los partidos si es factible, en teoría. El problema es que son los propios partidos los que deciden este tema en el Congreso y para que pase una propuesta de esa naturaleza se necesita que se unan varias fuerzas políticas y no lo van a hacer. Definitivamente no.
En otro tema, este miércoles concluye el plazo para el pre-registro de aspirantes independientes a la diputación federal, en tanto que para quienes buscan la presidencia de la república, por esa vía, tienen hasta el domingo 8.


