Al observar las contiendas electorales del Estado de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz, puede uno darse cuenta que estas, siguen los mismos esquemas viejos, tanto en los procesos de designación de candidatos a gobernador, como a las alcaldías y congresos locales, según sea el caso.
Las viejas prácticas empujan sin remedio hacia la judialización de los resultados del próximo 4 de Junio. No hay innovación ni replanteamientos, si uno quiere saber lo que va a suceder no tiene más que voltear la cara, y mirar hacia el pasado, digo esto, a unos días posteriores a la elección del domingo 4 de Junio, ya que esta colaboración se escribe los días viernes (para este caso, viernes 2 de Junio del 017), de cada semana.
La designación de las candidaturas de los partidos, siguieron el mismo patrón centralizado de los partidos nacionales, es decir obedecieron, más a los gustos y tendencias de grupos, amistades, cacicazgos y fidelidades personales (modos viejos). El desarrollo de las campañas al igual que en el pasado, canje de votos por favores, prebendas grupales, y al correr de fuertes cantidades de dinero, el día de la elección (prácticas viejas).
La parte nueva, se remite mucho más a la democratización de las clases medias, en cualquiera de sus jerarquías socio-económicas, en donde se complica y en muchos casos se soslayas las viejas opciones corporativas (batallas nuevas). Mismas que, por otra parte, si acosan y convencen a los grupos populares y rurales, y por supuesto, a los de interés congénito con el gobierno en turno. En términos cuantitativos seguro que los segundos son mucho más, pero también mucho más divididos, por lo mismo de menor peso electoral para fines del resultado.
Para el caso de los segundos (clases medias), aunque de menor cuantía, pero con mayor definición hacia alguno de los candidatos en particular, y por lo mismo de mayor influencia en el resultado final (indecisos). De tal modo que la descomposición imperante en las prácticas electorales y los viejos quehaceres políticos, son los elementos de mayor sustancia en campañas y candidaturas, y lo serán sin duda, en el desempeño de los próximos gobiernos electos.
Que a nadie escandalice ni sorprenda lo dicho, así es y ha sido en todos lados por lo largo de los años. Vea usted, amigo lector, la reciente elección del hoy presidente Donald Trump, señalada y estigmatizada por el intervencionismo de otros países, la compra o intercambio de favores, en cuanto a los delegados electorales en los estados de la unión, y otros muchos señalamientos, que ciertos o no, han deslegitimizado la figura e institución presidencial en Estados Unidos.
Recuerde usted, amigo lector, la cuestionada elección de George Boch (la primera y segunda), mismas que se decidieron por una misma diferencia, sobre todo la primera (587 votos), provenientes del estado de Florida, en el que en esas fechas era gobernador su propio hermano). La más reciente en Ecuador, país sudamericano al que se le suman entre otros males, la ilegitimidad del triunfo del candidato oficialista y actual presidente en funciones.
NOS VEMOS Y LEEMOS EL PRÓXIMO MARTES.


