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No hay un ganador claro en las elecciones en Israel

Sugieren encuestas a boca de urna

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reacciona tras preparar su boleta para votar en un centro electoral en Jerusalén, el martes 27 de octubre de 2026. (Yonatan Sindel /Pool Foto via AP)
AP

JERUSALÉN (AP) — Las elecciones de Israel terminaron el martes sin un ganador claro, según sondeos a boca de urna, lo que probablemente dará paso a semanas de maniobras antes de que se declare a un primer ministro o se programe otra ronda de elecciones.

Un resultado inconcluso dejaría a Israel en un limbo político tras las primeras elecciones del país desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. La votación sirvió como un referendo sobre el liderazgo de guerra del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Los sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión israelíes sugieren que ni el bloque político de Netanyahu ni el de su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot, aseguraron los 61 escaños necesarios para una mayoría parlamentaria.

Esos sondeos indicaron que el bloque de Netanyahu ganó 50 escaños, la oposición ganó 52-53 y los partidos árabes ganaron 17-18. La fuerte actuación de los partidos liderados por árabes podría permitirles decidir al próximo primer ministro, pero ambos bloques hasta ahora se han negado a asociarse con ellos.

Como todas las encuestas, los sondeos a boca de urna están sujetos a posibles errores. Se esperan resultados preliminares en las próximas horas y finales en los próximos días y podrían variar respecto de los sondeos a boca de urna.

Elecciones en medio de guerras sin resolver, un duelo persistente y la ira por el ataque de Hamás

La elección crucial llega mientras Israel lidia con guerras sin resolver, un duelo persistente y la ira por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, y profundas divisiones sobre su líder con más tiempo en el cargo.

Netanyahu, que votó poco después del mediodía, enfrenta a una serie de partidos que buscan sacarlo del poder, encabezados por Eisenkot.

Más del 74% de los votantes elegibles habían emitido su voto para las 8 p.m., la participación más alta a esa hora en décadas, y 8 puntos porcentuales más alta que en las últimas elecciones en 2022, según el Comité Central de Elecciones.

La contienda es vista como un referendo sobre los casi ininterrumpidos 17 años de gobierno de Netanyahu, que ya ha dejado a los israelíes amargamente divididos en diversos temas incluso antes del ataque más mortífero de su historia. Las guerras resultantes en Gaza, Líbano e Irán, junto con la violencia de colonos israelíes en Cisjordania, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados de Israel y alimentando un aumento del antisemitismo.

Entre los israelíes, las elecciones son vistas como una lucha por el carácter del Estado, enfrentando a Netanyahu y sus aliados ultranacionalistas y religiosos contra quienes buscan preservar sus cimientos liberales y seculares.

Más de 7 millones de personas podían votar, y según reportes, decenas de miles han llegado desde el extranjero.

La participación árabe podría ser crucial

En la fragmentada política parlamentaria de Israel, ningún partido ha obtenido jamás una mayoría legislativa absoluta. Existe la posibilidad de que ni la coalición religiosa y ultranacionalista de Netanyahu ni el grupo de partidos que pretende apartarlo cuenten con el apoyo suficiente para lograr una mayoría parlamentaria. Eso podría desencadenar semanas de negociaciones antes de que se declare a un líder.

“Este es un momento muy conmovedor y trascendental”, dijo Netanyahu. Después de votar dijo a los periodistas que creía que los partidos árabes que podrían decidir el resultado de las elecciones “están recibiendo un apoyo masivo, verdaderamente masivo. Se dirigen a las urnas en números sin precedentes”.

En elecciones pasadas, Netanyahu ha advertido sobre una alta participación árabe para energizar a sus propios votantes de derecha. Aunque no aportó pruebas para su afirmación más reciente, la participación parecía haber aumentado significativamente en las comunidades árabes y en bastiones liberales, según datos del Comité Central de Elecciones.

En otra señal de preocupación, el partido derechista Likud de Netanyahu presentó una petición para extender el horario de votación más allá de las 10 de la noche. Eisenkot rechazó la medida e instó a los votantes a ignorar las “tácticas de miedo” de Netanyahu.

Los partidos encabezados por israelíes árabes podrían convertirse en socios decisivos, si otros partidos aceptan unir fuerzas con ellos.

“Nuestro voto cambiará el gobierno”, dijo Mansour Abbas, jefe del partido islamista Ra’am. Los árabes en Israel representan alrededor del 20% de la población.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, conocido por burlarse de detenidos palestinos y decir que algunos palestinos en Gaza “ni siquiera son personas”, advirtió que “será el gobierno de Mansour Abbas” si Netanyahu y sus aliados no ganan.

La mayor participación en zonas donde muchos apoyan a la oposición podría significar problemas para Netanyahu, dijo Ofer Kenig, investigador del Instituto de Democracia de Israel, un centro de estudios de Jerusalén.

“Pero Netanyahu antes ha logrado movilizar a los votantes en las últimas horas del día de las elecciones, así que se necesita mucha cautela”, añadió.

Emociones a flor de piel entre algunos votantes

Había emociones a flor de piel. En Kiryat Shmona, un bastión de Netanyahu cerca de la frontera con Líbano, un hombre pateó y arrancó un cartel de Eisenkot.

Las elecciones son la primera votación nacional de Israel desde el ataque del 7 de octubre, que desencadenó la guerra en Gaza y conflictos relacionados. En Tel Aviv, familias de algunos de los asesinados el 7 de octubre o exrehenes guardaron un momento de silencio. “Recuerden a todos aquellos cuyas voces ya no están”, dijo Yona Adam, cuya hija Mapal Adam fue asesinada.

Alrededor de 330.000 jóvenes israelíes, muchos de los cuales enfrentan el servicio militar obligatorio bajo la sombra de la guerra, pueden votar por primera vez.

Eisenkot empezó el día visitando comunidades atacadas el 7 de octubre. “Si alguien en el gobierno tuviera un ápice de responsabilidad, empezaría la mañana aquí” en las comunidades cerca de Gaza, dijo.

De pie entre una multitud que lo vitoreaba, Eisenkot instó a todos los israelíes a votar para deshacerse del “peor gobierno que Israel ha conocido”. Señaló que la victoria no estaba asegurada y añadió que “estamos quizá en el día más crítico desde la fundación del estado”.

Hubo acusaciones dispersas de irregularidades y problemas en los centros de votación, pero el director general interino de la comisión electoral, Dean Livne, dijo que el número de quejas hasta ahora era mucho menor que en elecciones anteriores.

La seguridad, el reclutamiento militar y la integridad son los principales temas

Israel se ha encontrado cada vez más aislado por su conducta en Gaza y en Cisjordania. El apoyo público entre los estadounidenses se ha desplomado y socios en Europa y en otros lugares han impuesto sanciones a Israel. Netanyahu enfrenta una orden de arresto internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad en Gaza, acusaciones que niega.

Sobre las elecciones también pesan tensiones persistentes con Irán. Netanyahu ha intensificado las amenazas antes de la votación, advirtiendo a Teherán que enfrentaría “un golpe devastador” si atacaba a Israel.

Los partidarios de Netanyahu lo ven como una mano firme y un consumado estadista que ha guiado a Israel a través de una guerra de redención tras la hora más oscura del país. Consideran que está protegiendo la seguridad de Israel y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales en casa.

Sus detractores israelíes lo ven como un líder divisivo que, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y la crisis de rehenes por razones políticas. Sostienen que está socavando el poder judicial independiente de Israel y debilitando sus cimientos democráticos. También lo acusan de apuntalar un sistema que ha permitido que judíos ultraortodoxos eviten el alistamiento en el servicio militar obligatorio de Israel.

“El gobierno actual está llevando al país a la ruina”, dijo la votante Angela Bengur en Jerusalén.

Los partidarios consideran a Eisenkot un líder capaz, con credenciales de seguridad impecables, que, junto con sus probables socios de gobierno, podría actuar como un dique frente al avance de la intolerancia. Como alguien afectado personalmente por el conflicto —su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza—, sus seguidores creen que siente profundamente el dolor que aún recorre Israel.

Los partidos que probablemente respaldarían a Eisenkot han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a hombres ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.

Las elecciones tratan de “quién sirve y quién evade el servicio — quién participa activamente en la construcción de este país y quién no”, dijo el votante Nisso Shitrit en Jaffa.

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