NUEVA YORK.- Sonny Rollins, el saxofonista tenor y genio incansable cuyo tono audaz e inconfundible y su experimentación constante lo mantuvieron en la vanguardia del jazz durante más de 50 años, murió el lunes a los 95 años.
La portavoz Terri Hinte informó a The Associated Press que Rollins falleció en su casa de Woodstock, Nueva York. No citó una causa específica de muerte, pero señaló que en los últimos dos años había permanecido en gran medida recluido en casa debido a diversos problemas físicos.
Desde sus primeros días como fenómeno adolescente hasta su trabajo solista más mesurado y su experimentación con el free jazz, Rollins fue venerado por su habilidad para la improvisación. Fue uno de los últimos grandes de la era del bebop que aún vivían, y —junto con John Coltrane y Charlie Parker— uno de los saxofonistas más influyentes de su tiempo.


