CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Reforzar y agilizar el sistema de resolución de controversias del tratado de libre comercio norteamericano, el T-MEC, es una de las prioridades de México en el actual proceso de su revisión porque así se reducirán los márgenes de incertidumbre ante “decisiones intempestivas”, dijo el jueves el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en clara referencia a la política arancelaria estadounidense. |
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Ebrard recordó que eso no anulará la posibilidad de que se puedan imponer aranceles, pero abriría “una forma expedita de solución”, y en condiciones de igualdad, ante medidas que alguno de los países considere que violan el tratado. “La otra vía es que hagas una negociación de cada tema, en donde siempre estás en desventaja”, afirmó.
Los comentarios del funcionario durante la conferencia presidencial matutina llegaron días después de que el presidente estadounidense Donald Trump volviera a criticar el T-MEC al considerarlo “irrelevante” y un asunto en el que él no está interesado. “No necesitamos sus productos”, dijo en referencia a México y Canadá.
Ambos países son firmes defensores del tratado firmado durante la primera administración del republicano, pero que ha sido dilapidado durante el primer año de su segunda administración debido a la agresiva política arancelaria estadounidense que ha impactado en todo el comercio mundial.
Actualmente, mientras continúan las fuertes exigencias en materia de lucha contra los cárteles, México intenta que Estados Unidos ajuste a la baja algunos de los aranceles ya impuestos, como los de la industria automotriz que, según celebró Ebrard, sigue interesada en producir en territorio mexicano. El miércoles, General Motors anunció en un comunicado una inversión de 1.000 millones de dólares en los próximos dos años en su manufactura en México.
El gobierno de Claudia Sheinbaum trabaja a la vez para que se mantengan los acuerdos realizados por los países fuera del texto básico del T-MEC y que afectan, por ejemplo, a la industria del acero, y para que haya paridad en las exigencias laborales y medioambientales incluidas en el tratado.
“En pocas palabras, ¿a nosotros qué nos gustaría? Que se consolide, se fortalezca lo que hoy tenemos en el tratado, porque ha funcionado”, afirmó Ebrard.
El proceso de revisión del tratado, que comenzó con consultas entre los tres países a finales de 2025, deberá concluir el 1 de julio, que será cuando se presente “qué puntos cada país propuso, qué puntos aceptan y cómo queda” el acuerdo, dijo el secretario. México tendrá listo un documento con su postura la última semana de enero.
Según el funcionario, los contactos con Estados Unidos son semanales y se está “avanzando bien”. “Estamos trabajando conforme a lo previsto”.
México está presentando todos los datos posibles para demostrar a Washington que el tratado “no solo es estratégico, sino indispensable” también para ese país. “México es el cliente número uno de los Estados Unidos y el dos (es) Canadá. Si tú sumas lo que México y Canadá le compran a Estados Unidos es la inmensa mayoría de sus exportaciones”, subrayó Ebrard.


