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¿Los Reyes Magos de Oriente?

Sin registros claros de la existencia de los tres Reyes Magos, su leyenda ha trascendido fronteras a lo largo de la historia

Los nombres de los Reyes Magos aparecieron por primera vez en los mosaicos de la Basílica de San Apolinar el Nuevo, en Ravena, Italia, en el siglo 6. [Foto: Tomada de www.ravennamosaici.it]
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La tradición cristiana denomina Reyes Magos de Oriente, o simplemente Reyes Magos, a los sacerdotes que llegaron desde «Oriente» para rendirle homenaje a Jesús, nacido en Nazaret, siguiendo la Estrella de Belén, cada uno con regalos que de acuerdo a la narrativa bíblica eran oro, incienso y mirra.

Aunque se ha usado la palabra Oriente, en realidad se trataba de indicar que los sacerdotes venían de distintas partes del mundo, lo que implicaba que la adoración a Cristo no era un fenómeno local, sino global.

Sin embargo, ni los evangelios (salvo el de Mateo que habla de «magos», sin precisar el nombre), ni las iglesias antiguas como la ortodoxa siria o la armenia, precisan el número -hablando hasta de 12 magos-, puesto que mencionan los nombres de los Reyes Magos que solamente aparecen por primera vez en el mosaico de San Apolinar en el siglo 6.

Es hasta la Edad Media, en el siglo 15, que se establece la fisonomía de los tres Reyes Magos para representar a los tres continentes más simbólicos de la época: Baltasar (con tez negra para África), Melchor (blanco para Europa) y Gaspar (como árabe para el «Oriente»), trayendo cada uno de ellos su ofrenda.

Respecto al oro es más difícil situar su origen, en tanto que el incienso se encuentra en el norte de África, la India y el sur de la Península Arábiga, a la vez que la mirra se ubica en el noreste de África, en la Península de Arabia y en Anatolia en Turquía. Así que era lógico tener a un africano y a un «oriental» (entendido como de Persia, aunque debiera ser árabe por el origen de la mirra y del incienso) como reyes magos.

Esta descripción nos permite reconocer la aportación de los «reyes» más representativos de cada región. Para la época que por primera vez se representan a los tres Reyes Magos, los emperadores que dominaban el escenario mundial eran Carlos V del Sacro Imperio Romano y Soleiman el Magnifico del Imperio Otomano.

Para África, es el Negus de Etiopía o Rey de Reyes. Este título lo dio, según la leyenda, Salomón a su hijo con la reina de Saba, Menelik Primero. Es hasta el reinado de Baeda Maryam 1 (1468-1478) que el título era usado solamente por el emperador antes del inicio de la decadencia del reino.

El reinado de Etiopía tuvo un papel muy relevante en el imaginario bíblico, primero por ser el más antiguo Estado cristiano del mundo durante casi dos milenios y se le conocía, entre los siglos 12 y 17 como el Preste Juan que aparece en un atlas de la reina María 1 de Inglaterra de 1558. Según la mitología, era a la vez gobernante y sacerdote de una nación cristiana aislada entre el mundo musulmán y el pagano en algún lugar de «Oriente» y descendía de los Reyes Magos, siendo un mandatario generoso y virtuoso en una territorio lleno de riquezas. Así, la leyenda de los Reyes Magos cobra vida en el Preste Juan.

La segunda figura dominante de esta época es Carlos V. El Emperador del Sacro Imperio Romano dominó Europa Occidental, terminando su vida en España. Su peso en la vida de la Iglesia explica por qué uno de los lugares de origen de los Reyes Magos se situó en España, centro de la defensa de la Cristiandad durante la expansión islámica.

Así, en el último libro escrito por el papa Benedicto 16 sobre la infancia de Jesús se menciona que los Reyes Magos no venían de Oriente, sino de Tartessos, una región que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla en la Andalucía española. Por esta razón, aunque algunos señalan la llegada de uno de los reyes magos en camello o dromedario, en el pesebre se representa, además, a un buey y un asno, que indican este origen sevillano.

Con Soleiman el Magnifico llegamos al zenit del poderío otomano que dominó Europa durante varios siglos. La magnificencia de la Constantinopla islámica se esparció por todas las direcciones y no es posible entender a la Europa del siglo 16 sin la presencia otomana. De esta manera, necesariamente uno de los reyes magos debía representar al «Oriente» haciendo referencia implícita a la Persia de Ciro el Grande o al Imperio Otomano que dominaron el mundo de su época por la magnificencia de sus reinos.

Los Reyes Magos, más que representar a una monarquía determinada, simbolizan los grandes imperios del momento. Más allá de la construcción histórica, los Reyes Magos llegan a nuestra época como un mito profundamente arraigado en el imaginario popular.

**El autor es académico del Tec de Monterrey y especialista en temas de Medio Oriente.

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