LIVIGNO, Italia.- En una noche helada en los Alpes italianos, la reina del big air, Anna Gasser, se despidió de su evento olímpico favorito.
Se fue sin una medalla, pero eso no lo hizo del todo malo. Los snowboarders que las ganaron, liderados por la nueva reina, Kokomo Murase, de Japón, sabían que tenían que agradecerle a Gasser por empujar los límites para ayudar a que el deporte luciera tan bien como lo hizo el lunes por la noche.
“Estoy feliz de pasarle la corona, la gran corona, a Kokomo”, afirmó Gasser, quien terminó octava. “Ella realmente lo merece y, sí, es increíble ver hasta dónde ha llegado el deporte en los últimos años”.
Kokomo, la medallista de plata, Zoi Sadowski-Synnott, y la tercera clasificada, Seung-eun Yu, llegaron al podio con saltos de triple cork de 1.440 grados, es decir, tres volteretas con otra rotación incluida, algo que no se había visto en el big air femenino en los últimos Juegos Olímpicos, donde Gasser ganó su segunda medalla de oro consecutiva.
“Progresión”, un término que los snowboarders han adoptado durante sus más de 30 años en el negocio, se vio así en la final femenina:
—Las tres medallistas combinaron cinco triples corks de los seis saltos que contaron para sus puntuaciones.
—La británica de 19 años Mia Brookes, quien inició la tendencia del 1.440 hace tres años, intentó un 1.620 esta vez. Solo se ha logrado una vez en una competencia, y ella lo logró esta vez, pero giró media revolución extra, lo que redujo su puntuación.
“Definitivamente puedo irme a casa diciendo que lo di todo”, expresó Brookes, quien terminó cuarta.
—Gasser, sabiendo que los saltos que usó para ganar hace cuatro años solo serían buenos para un quinto o sexto lugar en esta ocasión, comenzó su noche con un 1.440 que no aterrizó. Intentó otro, también fallido. No tuvo remordimientos.
“Sabía que hoy era un día para ir con todo con los trucos, así que no me culpo”, manifestó. “Dejé todo ahí afuera”.
Disfrutando de todo esto desde la multitud estaba Donna Carpenter, la propietaria de la compañía de snowboard, Burton. Su difunto esposo, Jake Burton Carpenter, convirtió ese snowboard en un deporte, y el nombre “Burton” estaba estampado en la parte inferior de más de la mitad de las 12 tablas utilizadas en esta competencia.
“El concurso más progresivo que he visto”, comentó Carpenter. “Fue increíble. Jake habría estado feliz con esta noche”.
Prácticamente cada gran día en un parque de nieve olímpico es un tributo a Burton Carpenter. Este se sintió un poco como un tributo a la Gasser de 34 años.


