DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos.- El número de muertos por las protestas en todo Irán superó las 2.500 personas, informaron activistas, mientras los iraníes pudieron hacer llamadas telefónicas al extranjero por primera vez en días después de que las autoridades cortaron las comunicaciones durante la represión contra los manifestantes.
El número de muertos ascendió a por lo menos 2.571 a primera hora del miércoles, según informó la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos. Esa cifra supera con creces el número de fallecidos en cualquier otra ronda de protestas o disturbios en Irán en varias décadas y hace recordar el caos que rodeó a la Revolución Islámica de 1979.
La televisión estatal iraní ofreció el primer admisión oficial de las muertes, reproduciendo las declaraciones de un funcionario que dijo que el país tenía “muchos mártires” y que no había publicado una cifra previamente debido a que los muertos sufrieron heridas espantosas. Sin embargo, esa declaración únicamente llegó después de que los activistas dieron a conocer sus cifras.
Las manifestaciones comenzaron hace poco más de dos semanas en respuesta a la crisis económica que atraviesa el país y pronto se apuntaron contra la teocracia, particularmente el líder supremo de 86 años, el ayatolá Alí Jamenei. Imágenes de las manifestaciones en Teherán, obtenidas el martes por The Associated Press, muestran grafitis y cánticos pidiendo la muerte de Jamenei, castigo que conlleva una pena de muerte.
Poco después de que se publicó el nuevo número de muertes, el presidente estadounidense Donald Trump escribió en la red social Truth Social: “¡Patriotas iraníes, sigan protestando – tomen el control de sus instituciones!!!”
Añadió: “He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que se ponga fin a los asesinatos sin sentido de manifestantes. La ayuda está en camino”.
Sin embargo, Trump declaró horas más tarde a los periodistas que su gobierno estaba a la espera de recibir un informe preciso sobre el número de manifestantes muertos antes de actuar “en consecuencia”.
Trump dijo sobre las fuerzas de seguridad iraníes: “Me parece que se han comportado muy mal, pero eso no está confirmado”.
Funcionarios iraníes advirtieron a Trump que no tome acciones, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ari Larijani, respondió a la postura estadounidense señalando: “Declaramos los nombres de los principales asesinos del pueblo de Irán: 1- Trump 2-” el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Aumenta el número de muertos
El grupo activista afirmó que 2.403 de los fallecidos eran manifestantes y 147 estaban afiliados al gobierno. Doce niños murieron, junto con nueve civiles que, aseguró, no participaron en las protestas. También señaló que más de 18.100 personas habían sido detenidas.
Sin servicio de internet en Irán, determinar el alcance de las manifestaciones desde el extranjero se ha vuelto más difícil. The Associated Press no ha podido confirmar de manera independiente el número de víctimas. El gobierno de Irán no ha ofrecido cifras totales de bajas.
Skylar Thompson, de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, dijo a la AP que el nuevo número de muertos es impactante, particularmente porque, en sólo dos semanas, ya es cuatro veces mayor que la cantidad de fallecidos en las protestas por la muerte de Mahsa Amini en 2022.
Advirtió que la cifra aumentaría: “Estamos horrorizados, pero creemos que el número es conservador”.
En llamadas telefónicas hechas por primera vez desde que fueron aislados del mundo exterior, testigos iraníes describieron una fuerte presencia de seguridad en el centro de Teherán, edificios gubernamentales quemados, cajeros automáticos destrozados y pocos transeúntes. Mientras tanto, la gente sigue preocupada por lo que vendrá, incluida la posibilidad de un ataque de Estados Unidos.
“Mis clientes hablan sobre la reacción de Trump mientras se preguntan si planea un ataque militar contra la República Islámica”, dijo el comerciante Mahmoud, quien sólo dio su nombre de pila por temor a su seguridad. “Supongo que ni a Trump ni a ningún otro país extranjero le importan los intereses de los iraníes”.
Reza, un taxista que también dio sólo su nombre de pila, declaró que las protestas siguen en la mente de muchas personas. “La gente, especialmente los jóvenes, está desesperanzada, pero hablan de continuar las protestas”, dijo.
Los iraníes se comunican, pero el mundo no puede comunicarse con ellos
Varios habitantes en Teherán pudieron llamar a la AP el martes y hablar con un periodista. La oficina de la AP en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, no pudo devolver las llamadas a esos números. Los testigos dijeron que los mensajes de texto aún no funcionaban y que los usuarios de internet en Irán podían conectarse a sitios web aprobados por el gobierno localmente, pero nada en el extranjero.
Según los testigos, agentes de la policía antidisturbios, con cascos y armaduras, llevaban palos, escudos, escopetas y lanzadores de gas lacrimógeno. La policía vigilaba las principales intersecciones. Cerca, los testigos vieron a miembros de la fuerza Basij, todos voluntarios de la Guardia Revolucionaria, que llevaban armas de fuego y palos. Fue posible ver a agentes de seguridad vestidos de civil en espacios públicos.
Varios bancos y oficinas gubernamentales fueron incendiados durante los disturbios, relataron los testigos. Los bancos tenían dificultades para realizar transacciones sin internet, añadieron.
Sin embargo, las tiendas estaban abiertas, aunque había poco tráfico peatonal en la capital. Se esperaba que el Gran Bazar de Teherán, donde comenzaron las manifestaciones el 28 de diciembre, abra el martes. Un testigo dijo haber hablado con varios comerciantes según los cuales las fuerzas de seguridad les ordenaron reabrir bajo cualquier circunstancia. Los medios estatales iraníes no habían reconocido esa orden.
Los testigos hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.
También parecía que el personal de los servicios de seguridad buscaba terminales de Starlink, ya que personas en el norte de Teherán informaron que las autoridades estaban allanando edificios de apartamentos con antenas parabólicas. Aunque las antenas de televisión satelital son ilegales, muchas personas en la capital las tienen en sus hogares y las autoridades en general habían dejado de aplicar la ley en los últimos años.
En las calles también se podía ver a personas desafiando a los agentes de seguridad vestidos de civil, que detenían a transeúntes al azar.
En la televisión estatal también se leyó un comunicado donde se indicaba que los servicios de morgue y funerarias serían gratuitos, una señal de que algunos establecimientos probablemente cobraron tarifas altas por entregar cuerpos en medio de la represión.
El ayatolá Alí Jamenei, elogió en un comunicado transmitido por la televisora estatal a las decenas de miles que participaron en las manifestaciones progubernamentales a nivel nacional el lunes.
“Esto fue una advertencia a los políticos estadounidenses para que detengan su engaño y no confíen en mercenarios traidores”, dijo. “La nación iraní es fuerte y poderosa y está consciente del enemigo”.
La televisión estatal iraní transmitió cánticos de la multitud, que parecía contar con decenas de miles, que gritaban ”¡Muerte a Estados Unidos!” y ”¡Muerte a Israel!” Otros clamaban, ”¡Muerte a los enemigos de Dios!” El fiscal general de Irán ha advertido que cualquiera que participe en protestas será considerado un “enemigo de Dios”, un cargo que conlleva la pena de muerte.


