WEST PALM BEACH, Florida.- El presidente estadounidense Donald Trump anunció el domingo planes para cerrar durante 15 meses un histórico campo de golf público en la capital del país y remodelarlo, pese a una impugnación judicial en curso contra la renovación que él ha buscado desde hace tiempo.
Trump publicó en redes sociales su intención de cerrar el East Potomac Golf Course, no lejos de la Casa Blanca, a partir del 15 de noviembre para convertirlo en “uno de los mejores y más espectaculares campos de golf en cualquier parte del mundo”.
Sin embargo, un juez ordenó la semana pasada detener sus planes de remodelación hasta al menos el 26 de octubre, tras reprender al gobierno por iniciar una retirada de árboles a gran escala en el campo durante un fin de semana festivo y con escaso aviso al tribunal o a los demandantes que intentan frenar la transformación.
Trump no reconoció la impugnación judicial en su publicación del domingo, que incluyó una ilustración artística del rediseño del campo.
“Cuando esté terminado, estará abierto al público y, al mismo tiempo, diseñado al más alto nivel de golf y capaz de albergar torneos de clase mundial como el U.S. Open, el Campeonato de la PGA, la Ryder Cup y la Presidents Cup”, escribió Trump.
Democracy Forward, que representa a los demandantes que impugnan sus planes de renovación, respondió diciendo que el campo forma parte de un parque nacional y una instalación de recreación destinada a que todos la disfruten.
“Nuestro litigio tiene como objetivo proteger esta joya comunitaria para las personas y comunidades a las que sirve y seguiremos trabajando con nuestros demandantes para defenderla de una intrusión ilegal y perjudicial”, explicó en un comunicado el domingo Skye Perryman, presidenta y directora ejecutiva del grupo.
La transformación de la capital va mucho más allá de las calles del campo
Trump, un aficionado al golf que juega con frecuencia, ya había anunciado planes para renovar el campo como parte de su impulso más amplio para remodelar y reacondicionar lugares en Washington, incluida la Casa Blanca y el centro de artes escénicas Kennedy Center. Muchos de sus proyectos, incluidos los planes para un enorme salón de baile en la Casa Blanca y la instalación de su propio nombre en el Kennedy Center, así como la construcción de un arco masivo, han sido impugnados en los tribunales.
El parque y el campo, de 106 años, han sido objeto de numerosas audiencias de emergencia al tiempo que el presidente ha buscado renovarlo. Aunque ha estado abierto a habitantes de Washington de todos los niveles de ingresos, opositores a los planes de Trump de convertirlo en un campo de alta gama han sostenido que ello alterará el carácter del espacio y lo hará menos asequible para la población.
Trump reiteró en su publicación argumentos que ha esgrimido para justificar sus planes de rehacer el Kennedy Center, al afirmar que está en condiciones tan peligrosas que necesita cerrar.
“El campo actual es viejo, está dañado, deteriorado y ya no tiene utilidad ni efecto alguno”, aseveró Trump. “Está en muy malas condiciones, con árboles que se caen, peligrosos e infestados de enfermedades y, lo que es importante, un malecón que se está derrumbando y es peligroso”.
También se han arrojado en los terrenos escombros de la demolición del Ala Este de la Casa Blanca para dar paso a su proyecto de salón de baile. El Servicio de Parques Nacionales ha revelado que los escombros dieron positivo en pruebas de plomo, cromo y otros metales tóxicos.
Trump también intentó justificar la retirada de cientos de árboles por parte del Servicio de Parques Nacionales, que el juez detuvo, al escribir en su anuncio que cuando el campo de golf se construyó originalmente, “era famoso por no tener árboles, con vistas de Washington, D.C., para que todos las vieran, pero ahora está completamente invadido de maleza, es disfuncional e inseguro”.
Caso legal regresa al tribunal y el gobierno busca apartar a la jueza
La publicación de Trump, en la que expone un plan claro de construcción, complica una audiencia en un tribunal federal programada para el lunes en una demanda presentada por la DC Preservation League y dos golfistas que se oponen a la construcción.
La jueza federal de distrito Ana Reyes ha ordenado que miembros clave del gobierno republicano testifiquen sobre la reciente tala de árboles y si esas medidas están vinculadas a los planes del presidente para el histórico campo público.
El gobierno solicitó el viernes que Reyes sea reemplazada en el caso, al cuestionar su imparcialidad y citar lo que calificó como un comportamiento “atroz” desde el estrado en respuesta a una audiencia de emergencia el 12 de octubre. Su frustración se desbordó en una audiencia de tres horas cuando reprendió al abogado del gobierno por la falta de notificación que ella y los demandantes recibieron antes de que se talaran los árboles.
En la próxima audiencia, se espera que la jueza aborde la solicitud de que se aparte. Por otro lado, durante el fin de semana los demandantes pidieron que les conceda una medida cautelar preliminar más duradera en el caso y/o una suspensión.


