Yvonne Ortega, aspirante a la dirigencia nacional del PRI, en su visita a Tamaulipas dijo que se tiene que volver a las raíces y preguntar a la militancia el rumbo que quieren para el partido.
Ortega vino acompañada de José Alfaro, su compañero de fórmula que busca ser el secretario general.
Ambos denunciaron que el compadrazgo y el dedazo buscan imponer a Alejandro Moreno como nuevo dirigente. Y así será, porque chango viejo no aprende maroma nueva.
Que el PRI debe acercarse a las bases y dejar que estas decidan el rumbo del partido, es una aspiración que en la década de los sesentas del siglo XX enarboló Carlos Madrazo; en los setentas lo hizo José Reyes Heroles; y en los ochentas Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. ¿Y qué pasó en esos tres momentos históricos? Nada, absolutamente nada.
Doña Yvonne Ortega tiene toda la razón en sus declaraciones, que se deben tomar en el contexto en que se dan: dentro de una campaña partidista. Si llegase a ganar, actuaría de la misma manera en que han hecho y hacen otros: dejando que una minoría decida por la mayoría.
Es la misma manera en que actúa Andrés Manuel López Obrador con sus actitudes mesiánicas y tiránicas.
Y es que ser candidato, andar en campaña, es mucho más fácil que ser responsable de que lo que se ofreció y cumplirlo. Por eso vemos al Presidente López Obrador insistiendo en ser candidato, para eludir su responsabilidad constitucional. Dentro de algunos lustros o décadas, cuando sea un mortal más, dirá como Antonio López de Santa Ana, como Agustín de Iturbide, como Porfirio Díaz, que los mexicanos no lo entendieron, no lo valoraron.
En otro tema, el grupo financiero CitiBanamex bajo su previsión de crecimiento para este año de 0.9 a 0.2 por ciento, aunque obviamente el señor Andrés Manuel López Obrador tiene otros datos e igual sube su previsión de crecimiento de 5 a 12 por ciento, total prometer no empobrece y cuando se tiene datos propios se puede hacer y decir lo que se antoje, aunque no corresponda a la realidad.
El problema de que la economía vaya requetebién, como remarca el Presidente, es que no se refleja en el bolsillo de los mexicanos, con todo y sus programas con los que regala dinero.
Que entregue 2,650 pesos bimestrales a los viejitos, de algo sirve, pero definitivamente no alcanza para mucho, como lo hacen los pensionados estadounidenses que se dan el lujo de irse a vacacionar a Europa, entre muchos gustos.


