EDGEWOOD, Nuevo México.- En la convención anual de la Asociación Indígena de Juegos de Azar celebrada esta semana en San Diego, dos palabras han predominado en la agenda: mercados de predicción.
En paneles públicos y en reuniones a puerta cerrada, los líderes tribales han debatido sobre el crecimiento explosivo de plataformas como Polymarket y Kalshi, y la posible amenaza que representan para el estatus que las tribus han conseguido con tanta dificultad y que está fuertemente regulado en el sector estadounidense de los juegos de azar.
Las empresas tribales de juegos de azar generan más de 40 mil millones de dólares al año, ingresos que financian la atención médica, la vivienda, la educación y otros servicios sociales en las comunidades de indígenas de Estados Unidos. En las apps de mercados de predicción, miles de millones de dólares cambian de manos durante eventos destacados como el Super Bowl.
David Bean, presidente de la Asociación Indígena de Juegos de Azar, acusó a los mercados de predicción de dar una imagen falsa de sus productos para eludir un marco legal cuidadosamente negociado que incluye leyes federales, estatales y tribales.
“Esta no es ninguna innovación”, declaró Bean el miércoles durante una conferencia de prensa. “Esto es juego de azar ilegal disfrazado de finanzas”.
La asociación instó al Congreso a tomar medidas enérgicas contra los mercados de predicción, y anunció un fondo de defensa para apoyar acciones jurídicas contra las plataformas.
Kalshi, Polymarket y Robinhood dicen que sus usuarios realizan operaciones de futuros, no apuestas. Refutan las acusaciones de que eluden las regulaciones.
¿Qué son los mercados de predicción?
Los mercados de predicción permiten a los usuarios apostar con respecto al resultado de prácticamente cualquier evento, desde el torneo universitario de básquetbol hasta la guerra en Irán. Estas plataformas, que antaño fueron un experimento de nicho acogido en círculos de ciencias políticas, han ganado una popularidad enorme y también son motivo de controversia desde las elecciones de 2024.
Los operadores del mercado dicen que sus usuarios negocian entre sí a través de la compraventa de “contratos sobre sucesos”. Argumentan que su producto es único y debería estar regulado por la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC, por sus siglas en inglés), de la misma forma en que están regulados los mercados de materias primas agrícolas y los del petróleo.
La comisión sopesa establecer nuevas normas para los mercados de predicción. No obstante, hasta ahora el gobierno del presidente Donald Trump ha respaldado a estas plataformas, las cuales enfrentan demandas de más de una docena de estados de Estados Unidos y en cuatro entidades indígenas estadounidenses.
¿Cuál es el origen de los juegos de azar gestionados por indígenas estadounidenses?
En la década de 1970, durante la época conocida como la era de la autodeterminación tribal, los pueblos indígenas de Estados Unidos buscaban instrumentos para sacar a sus comunidades de la pobreza. Surgieron salas de bingo y de baraja en gimnasios comunitarios y en estructuras improvisadas en las reservaciones de todo el país.
Patrice Kunesh, investigadora de la Brookings Institution —una organización sin fines de lucro que realiza investigaciones para mejorar políticas en todos los niveles de gobierno—, explicó que los pueblos originarios, cuya capacidad para recaudar impuestos es limitada, utilizaron esta nueva fuente de ingresos para reconstruir sus gobiernos tras décadas de control federal.
“Las tribus estaban reivindicando su soberanía. Eso irritó a los estados”, narró Kunesh.
Tras una decisión de la Corte Suprema federal en 1987, que bloqueó el intento de California de cerrar las salas de baraja en dos reservaciones ubicadas dentro de sus fronteras, los estados cabildearon ante el Congreso para obtener un papel en la regulación de los juegos de azar en las comunidades indígenas estadounidenses. El resultado fue la Ley Reguladora del Juego Indígena (IGRA, por sus siglas en inglés) de 1988, un complejo sistema regulatorio que Kunesh describió como un acuerdo con los pueblos originarios.
La ley amplió los tipos de juegos de azar que las tribus podían ofrecer, lo que allanó el camino para que las improvisadas salas de bingo se convirtieran en casinos sofisticados al estilo de Las Vegas, y en una industria multimillonaria. La IGRA también impone estándares estrictos, y exige que las tribus negocien convenios de juegos de azar con los estados.
¿Podrían los mercados de predicción amenazar la participación de mercado de los pueblos originarios?
El sector de los juegos de azar gestionados por indígenas estadounidenses no es ajeno a la competencia. Cuando se aprobó la IGRA en 1988, los casinos comerciales eran legales sólo en dos estados de Estados Unidos. Desde entonces, esa cifra ha aumentado a 27. Actualmente, el sector enfrenta también las apuestas deportivas legales en 39 estados y el auge de los casinos en línea.
El expresidente de la Comisión Nacional de Juegos de Azar Indígenas (NIGC, por sus siglas en inglés), Jonodev Chaudhuri, refirió que los mercados de predicción son únicos en que irrumpieron en el mercado del juego en línea prácticamente de la noche a la mañana, con una supervisión mínima. Describió el ánimo en la convención de la Asociación Indígena de Juegos de Azar de este año como de preocupación colectiva.
“Hay una intensidad en los debates que es más incisiva de lo que quizás haya visto nunca en estas salas”, agregó Chaudhuri.
La Asociación Indígena de Juegos de Azar indicó que se realizan estudios sobre el impacto financiero.
¿Cómo desafían los pueblos indígenas a los mercados de predicción?
Cuatro entidades indígenas estadounidenses han demandado a Kalshi y Robinhood ante un tribunal federal, y acusan a las plataformas de violar la ley federal y los convenios entre los estados y las tribus. En los documentos presentados en la corte, dichas plataformas dicen que ellos operan mercados financieros, no casinos ni casas de apuestas deportivas, y que no realizan negocios en tierras de indígenas estadounidenses.
Entre los demandantes se encuentra la entidad tribal Ho-Chunk, uno de los 11 pueblos originarios reconocidos federalmente con derechos exclusivos de juego en virtud de un acuerdo con el estado de Wisconsin. Jon Greendeer, presidente de la Nación Ho-Chunk, lo describió como un enfrentamiento de David contra Goliat, en el que la red de seguridad social de su tribu está en juego.
“Nos enfrentamos a alguien que gana más dinero en un solo evento que nosotros en todo un año”, agregó Greendeer.
La Asociación Indígena de Juegos de Azar ha presentado escritos en apoyo de una creciente ola de demandas contra las plataformas de mercados de predicción, y reúne recursos para su propia posible batalla jurídica. Pedirle al Congreso que actúe no es una apuesta segura, dado que el gobierno de Trump respalda al sector de los mercados de predicción.
“Estamos viendo cierta reticencia por parte de los legisladores, que no quieren molestar al gran jefe”, expresó Bean.
¿Cuánto dinero generan los juegos de azar gestionados por pueblos indígenas?
Las empresas tribales de juegos de azar generaron casi 44 mil millones de dólares en 2024, una cifra récord, según la NIGC.
Menos de la mitad de los 576 pueblos originarios reconocidos federalmente en el país ofrecen algún tipo de juego. Muchos casinos tribales, sobre todo los de zonas rurales, generan apenas ingresos suficientes para cubrir los gastos básicos de su gobierno y los servicios sociales.
Según Kunesh, los costos de cumplir con la IGRA reducen significativamente los ingresos de las tribus. Esta ley también les permite a los estados negociar convenios de reparto de ingresos con los pueblos indígenas, a menudo a cambio de cierto grado de exclusividad.
“La gente cree que las tribus se enriquecen a manos llenas. Ese es un terrible malentendido”, añadió Kunesh.


