El próximo 8 de agosto, el Partido del Trabajo tiene que elegir a un nuevo presidente nacional que no puede ser su actual, Alberto Anaya, quien es dirigente desde hace 24 años, desde que el partido se fundó.
Anaya pretendía su octava reelección, pero el 20 de julio el Instituto Nacional Electoral decidió que en Anaya no puede reelegirse, porque con ello violenta los principios democráticos.
Esto no le gusto al señor Anaya, ni a sus seguidores, como Rubén Aguilar y los hermanos Alejandro y Oscar González Nuñez, quienes desde hace 24 años pertenecen a la Comisión Nacional del PT y reciben un generoso sueldo por ello.
Esto les ha permitido manejar los recursos del partido como propios y les ha permitido hacer senadores y diputados federales y locales, a quienes ellos han querido. El partido es manejado como un negocio particular, que opera con recursos oficiales.
Los petistas argumentan que el INE no puede intervenir en los asuntos internos del PT. Pasa por alto, que el PT es una entidad pública, que recibe recursos públicos y por lo tanto las autoridades si deben y pueden intervenirlo.
Hace algunas semanas, Alberto Anaya, junto con senadores y diputados federales del PT, fueron a Corea del Norte, con gastos que salieron de nuestros impuestos, y se pusieron a las órdenes del dictador Kim Jong-un, a quien le entregaron un saludo a nombre de los mexicanos, como si nos hubiesen pedido opinión.
Pero si el PT está podrido en sus altas esferas, en los estados y municipios es igual. Aquí en Nuevo Laredo, desde su fundación, el PT solo ha tenido dos dirigentes, primero Lucio Aburto Basto y luego Martín Sánchez. El primero dejó la dirigencia para irse a vivir a la Ciudad de México y el otro la dejó porque falleció, sino ahí seguiría. Y Martín al igual que Anaya, no trabajaba, vivía del partido.
El INE no solo ordenó al PT escoger una nueva directiva, también a aplicar la equidad de género.
Tramposos como saben serlo, Alberto Anaya y sus compiches, se las ingeniarán para seguir controlando el PT, pero sobre todo el dinero público, para vivir como grandes capitalistas, pero ostentarse como comunistas. Es factible que como presidente quede un monigote al que se pueda manipular y que para cumplir con la equidad de género, entren las esposas, las hijas y las queridas de los actuales dirigentes. Total lo mismo hacen otros izquierdistas como Jesús Ortega y su esposa Angélica, varias veces diputada federal o asambleísta en la Ciudad de México, todas por la vía de minoría.
No solo el PT está podrido, igual ocurre, en menor, en mayor, o en iguales circunstancias, el MC, el Verde, el PES… no hay a cual irle. Esta es una de las razones por las cuales algunos ciudadanos están convencidos de que se deben eliminar los subsidios a los partidos y que quien quiera hacer política que la haga con su propio dinero.
El viejo argumento de que el subsidio es necesario para que en las campañas no entre dinero socio solo provoca carcajadas


