Dicen que en política no hay amistad que valga. Y el pasado fin de semana parece no desmentir dicha frase.
Les cuento que en el Club Campestre de Ciudad Victoria se llevó a cabo una enorme fiesta con motivo de la coronación de su reina. Aunque esto último es tema aparte.
Entre los que asistieron a este evento se pudieron contar a algunos de los más fanáticos seguidores de la pareja Eugenio Hernández Flores y Adriana González Lozano.
Esos fanáticos seguidores tuvieron grandes oportunidades de empleo y de negocios, y los trascendidos los señalan como quienes obtuvieron ganancias de gobierno, pero eso no me toca a mi demostrarlo, sino a la autoridad.
Pero lo que sí es cierto es que fueron de los convidados de primera línea a las reuniones sociales y políticas que encabezaron Eugenio y Adriana cuando estos eran la pareja imperial de Tamaulipas.
Se pudo ver en dicho evento del Club Campestre de Cd. Victoria a Mauricio González Fernández, quien fue secretario particular de Eugenio Hernández Flores cuando este último fue alcalde de la capital de Tamaulipas.
Después, Mauricio González lo siguió a la gubernatura. También la literatura de café lo señala como socio de negocios de Fernando Cano Martínez, quien es prófugo de la justicia.
Mauricio González es hermano de Alfredo González quien fue secretario con Egidio Torre Cantú. Y la voz popular dice que Mauricio González fue corrido del gobierno de Geño Hernández por la propia de Adriana González porque esta lo consideró “una tapadera” de la conducta anti familiar del entonces gobernador.
Hoy dicen que a Mauricio González le va bien con sus negocios en Tamaulipas desde finales del año pasado. En fin, que a Mauricio se le vio copa en mano y muy contento en el Club Campestre mientras su anterior jefe, el que lo hizo, el que lo sacó de las papelerías de su familia, se encuentra avejentándose en el penal de Victoria.
Pero el que llamó la atención en dicha celebración del club social fue nada menos que Aureliano Salinas Hernández, hijo de Aureliano Salinas Peña (delegado federal de PROFEPA en Tamaulipas) y Susana Hernández Flores (hermana de Eugenio Hernández Flores y actual diputada local del PRI).
Aureliano Salinas Peña fue señalado con índice de fuego como importante proveedor de la secretaria de salud en el sexenio de su cuñado Geño Hernández, y su hijo Aureliano siempre ha estado en el ojo del huracán por su conducta personal.
Pero el pasado viernes Aureliano Salinas Hernández posteó en su muro virtual de Facebook una fotografía donde aparece él acompañado de su padre Aureliano Salinas Peña, su tío Chóforo Hernández Flores y su tío Eugenio Hernández Flores. Todos de smoking.
Como pie de foto Aureliano Salinas Hernández escribió: “Chingao con razón les caemos mal”, como queriendo decir que ellos son de la realeza socia victorense. Y como la soberbia es mala consejera, esa frase fue repudiada por los ciudadanos de Ciudad Victoria.
Quienes además confirman que sí esa familia les cae mal, pero por haberse presuntamente apoderado de muchas cosas, cuando todos saben como vivían hace apenas 20 años.
Les diré que también andaba en esta fiestota el diputado federal priísta Miguel González Salum, y otros personajes más que fueron gestados por el sistema político de los últimos 20 años.
La representante del gobierno del estado de Tamaulipas en esta celebración fue Cecilia del Alto López, que es la secretaria de obras públicas en esta entidad.
En fin, que mientras Eugenio Hernández Flores está preso y corre peligro de que lo extraditen a los Estados Unidos por delitos que allá cometió, y que por eso pudiera pasar el resto de su vida tras las rejas en una cárcel americana, algunos a los que él dio la oportunidad “hacerse un nombre” en el gobierno, andan de pachanga.
Y que esto quede de lección. La amistad es relativa en el ambiente público, porque los que te juran lealtad hoy debido a que les das grandes salarios o la posibilidad de hacer negocios, después, cuando caigas en desgracia se alejarán muy veloces para salvarse y te dejarán solo. Caray, así es la fauna política, un show inmoral.


