Podrán decir lo que quieran, pero Fidel es Fidel, es cierto, que se equivocó cuando asumió que el socialismo podría ser la panacea para todo su pueblo, y luego, ya no supo como recomponer el camino, Cuba ha vivido sumida en la más absoluta miseria y abandono desde que la Unión Soviética le quitó la escalera y los dejó colgados de la brocha, lo que es paradójico, es que, El comandante de la revolución cubana, armó la revuelta para sacar a los gringos de la isla que bajo la complicidad de Fulgencio Batista, la habían convertido en un burdel en el que las hijas negras y mulatas se prostituían con singular alegría, pero eso no la agradó al padre de la Cuba moderna, así que, se erigió como el patriarca de su raza, aunque Fidel era hijo de españoles, pero mañana con más tiempo les narraré algunas de las andanzas de este líder que duró en el poder con la misma potestad que un titán, su encanto a flor de palabra, su apariencia de Quijote y ese carisma que nunca,lo abandonó, le permitieron gobernar a mill mes de almas que al influjo de su voz que los persuadía que no era indispensable comer todos los días, que con que se comiera tres veces por semana era suficiente, noventa años son muchos años para cualquiera, ni Dios permita que llegue a esa edad, después de los sesenta, uno ya se puede morir tranquilo, pero después de los setenta, cualquier persona ya es el puro zurrón, bueno, hay sus excepciones, pero de ese tema no voy a hablar en esta columna, me acuerdo de la reunión entre Juan Pablo II., y Castro, y algo le movió el santo padre que después el dictador se volvió como un abuelo cariñoso para los que habíamos sido testigos de su transfiguración, cambiando de tema abruptamente, quiero confiarles que extraño la celebración dé thanksgiving rodeado de mi familia, eso es lo único malo de vivir tan lejos del suelo en el que he nacido, que extraño todos los antojitos de mi tierra, pero si voy a ir ahora en diciembre, supongo que voy a regresar rodando a CDMX, pero no importa, lo que realmente me interesa es probar todo de lo que me den, y ya casi se va noviembre que duró tres dias, y empezando diciembre todo va a ser fiesta y alcohol, gracias a San Marcos yo ya dejé el pisto para siempre, si, ya sé que para siempre es mucho tiempo, pero no digo que no pistee, o sea si me puedo tomar un seisito en una carne asada con amigos, con el friecito que se nos vino encima no se me antoja la cerveza pero si un ponchecito con piquete de tequila reposado, ya quiero llegar para probar los s tamalitos de Laredo, los de por acá son pura masa, y al menos los de mi mamá eran puro guisado y una oblea de masa, pero bueno, cada persona está acostumbrada a su propia comida desde su nacimiento, de la comida de estos rumbos no me gusta nada, son muchas hierbas y poca carne, conste que no estoy criticando, pero solo son mis costumbres muy arraigadas las que impiden disfrutar de su gastronómia, ya casi es Navidad, me emocionan las fechas decembrinas porque se me cargan mucho mis difuntos sagrados, van a decir que estoy loco, queridos lectores, pero todos mis muertos bajan conmigo y hacemos fiesta de recuerdos, y luego, que ya casi todos mis familiares se me están muriendo, ahora paso la Navidad con todos ellos que con los vivos que todavía me quedan, por cierto, que llegó a Laredo el trenecito navideño de la compañía southwestern Unión, y al parecer gustó mucho a la ciudadanía, según tengo entendido todos los gastos de producción han corrido por la compañía.


