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Esta cinta afroamericana puede evitar que ‘La La Land’ se lleve todo en los Oscar

Filme autobiográfico de Barry Jenkins, 'Moonlight', única posible rival del musical del que todo el mundo habla. Una familia rota por el crack, bandas, Janelle Monáe y homosexualidad

Moonlight se estrena en cines el 10 de febrero. [Agencias]
Agencias

CIUDAD DE MÉXICO.- Cuando el director Barry Jenkins le mandó el guión de Moonlight a Naomie Harris, la actriz de James Bond sintió que debía decirle que no. «No quería interpretar un estereotipo, ya hay bastantes mujeres adictas al crack en el cine, y no quería ser una más», explica. «Mi objetivo siempre fue representar mujeres fuertes y, en particular, mujeres negras fuertes que aportan algo positivo».

Pero Jenkins insistió. «Me dijo que la historia era autobiográfica y que no quería que interpretara un estereotipo, pero que necesitaba contar su historia y él había crecido con una madre adicta al crack», confiesa la actriz. «Básicamente me estaba pidiendo que interpretara a su madre y no pude negarme. Me di cuenta de que estaba prejuzgando la película».

Esos prejuicios hacia el filme son los que probablemente sentiría todo el mundo al leer la sinopsis de Moonlight. Basada en la obra de teatro Moonlight black boys look blue, es la historia de su autor, Tarell Alvin McCraney, y de Jenkins, que también firmó el guión. «Crecí a una manzana del apartamento en el que rodamos», explicaba Jenkins en el pasado Festival de Toronto, donde empezó la carrera de premios de su cinta. «Tarell y yo no nos conocíamos, pero crecimos a una manzana el uno del otro y fuimos a la misma escuela». La misma a la que va Chiron, el protagonista, al que en la primera parte del tríptico en el que se divide el filme llaman Little (pequeño), porque es más menudo que el resto.

Chiron es un chaval débil que arranca la película corriendo delante de los bullys de su clase y escondiéndose en un edificio abandonado. Allí lo encuentra Juan (Mahershala Ali), un traficante de crack que se lo lleva a su casa y se convierte en la figura paterna que le falta. Pero no le educará en las leyes de la calle, y aquí es donde Moonlight rompe los primeros prejuicios, sino que le enseñará a aceptar su identidad; con ayuda de su novia, Teresa (Janelle Monáe), que será la madre dulce que no le espera en casa a Chiron y a quien finalmente dio vida Naomie Harris.

«No hay una sola escena con ella que no nos pasara en la vida real a Tarell o a mí», continúa Jenkins. Harris interpreta a una mujer adicta al crack para olvidarse de unas frustraciones de las que culpa a su hijo. «Fue liberador poder hablar de todo esto porque es muy difícil poner tu propia mierda en la pantalla».

En la segunda parte de la película, Chiron es ya un adolescente, aunque tiene la misma mirada triste. Juan ya no está, pero Teresa sí, y su madre ha ido a peor. También los abusos en el colegio. Por su timidez y silencios le acusan de homosexual. Y él mismo duda si lo es, especialmente cuando está con su único amigo, Kevin, otro chaval negro más seguro de sí mismo, con quien tiene sueños románticos y con quien acaba besándose.

Aquí es donde Moonlight definitivamente se salta todos los estereotipos del cine negro —siempre apoyado en una música tan poco habitual en estas historias, porque apenas se escucha rap— y se adentra en terrenos hasta ahora solo explorados con protagonistas blancos. Esa fue su principal baza para intentar financiar la película, recuerda Jenkins, que escribió lo siguiente en una presentación para posibles productores: «Tanto si la calificamos como cine gay negro o cine masculino urbano, la falta de películas sobre el paso a la edad adulta con gente como Chiron y situada en lugares como Miami es llamativa y desafortunada. Gente como nuestros personajes existe».

Así consiguió el apoyo de la productora de Brad Pitt, aunque tardó en llegar. Y deja claro que ni su filme ni el buen año de cine dirigido o protagonizado por afroamericanos son una reacción al pasado #OscarsSoWhite, el movimiento en contra de la escasa diversidad de los galardones. «Mi película no tiene nada que ver con Fences, que es diferente a La reina de Katwe, y muy distinta a El nacimiento de una nación o 13th», explica Jenkins.

Todas ellas no son una moda contra la falta de diversidad. Sus creadores llevaban tiempo peleando por ellas. El propio Jenkins con su primer filme, Medicine for melancholy, rodado con solo 15.000 dólares en 2008, fue inspiración para otros cineastas jóvenes. Por eso se niega a hablar de un momentum afroamericano. «Cuando hablamos de todo este cine simplemente como una reacción a lo que pasó hace nueve meses les estamos robamos a sus creadores y a la gente que les apoyó el trabajo real que les llevó a decidir parar esta mierda mucho antes de aquello».

Moonlight se estrena en cines el 10 de febrero

Fuente: El País

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