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‘La mujer es el corazón de la familia’

Como si fuese cualquier persona, sin su hábito la Hermana Luz María Barajas Olvera, diariamente recorre las calles de las colonias más alejadas de Nuevo Laredo para llevar la ayuda de Cáritas. [Gabriela González/Líder Informativo]
Gabriela González/Líder Informativo

La hermana Luz María recorre diariamente las calles de las colonias alejadas de la ciudad para ayudar a los necesitados

NUEVO LAREDO TAM.- Tal como y su nombre lo dice, la hermana Luz María durante los últimos años de su vida se ha convertido en la luz de muchos hogares necesitados y esto lo ha logrado gracias al servicio que brinda a través de Cáritas, organismo que considera el sagrario de los pobres.

La hermana Luz María Barajas Olvera pertenece a la Congregación Misionera Eucarística de la Santísima Trinidad, es originaria de Guanajuato y a la edad de 17 años ingresó al convento al sentir ese llamado especial que solamente quienes tiene vocación de servir al prójimo pueden aceptar.

“Fue en el año 1991 cuando por primera vez llegué a Nuevo Laredo a solicitud de Monseñor don Ricardo Watty Urquidi primer obispo de esta diócesis (+) le pidió a mi congregación venir a fundar una casa en Nuevo Laredo y llegamos un 14 de mayo de 1991, llegamos a la parroquia de San José Obrero porque los terrenos ejidales pertenecían a esa parroquia”, explicó.

Recordó que por instrucciones de Watty Urquidi nos dijo que nos hiciéramos cargo de toda esta área junto a la gente, siempre cuidando su bienestar.

“En ese tiempo estaban invadiendo las colonias Nueva Era y Voluntad Uno y acompañamos a la comunidad tanto en la formación de la Nueva Era y la Voluntad uno, también junto con la gente invadimos el terreno para poner la parroquia de la Encarnación que es actualmente, nos tocó llegar cuando andaban todas la máquinas tirando la maleza, hicimos guardia muchos días y se nos dió el apoyo para que ahí se construyera esta parroquia”, señaló.

La hermana Luz María continuó trabajando hasta 1998, porque ese año vino el cambio al estado de Aguascalientes.

“Cuando mi congregación vió a bien cambiarme a Aguascalientes; estuve en Aguascalientes ocho años y regresé en el 2008 aquí a Nuevo Laredo hasta ahora que aquí sigo”, mencionó.

Desafortunadamente ese buen recuerdo que la Hermana Luz María tenía de Nuevo Laredo se desvaneció con el paso de los días, ya que esa calidez en las personas desapareció.

“Fue un cambio terrible, un cambio que a mí me hizo que mi corazón se entristeciera y doliera porque las comunidades que conocía tenían valores, aunque aquí nunca hemos tenido el valor de identidad como pueblo, pero si se veían su valores que traían de su pueblos, como la limpieza, el respeto, la alegría, el espíritu de convivencia que era maravilloso en aquel tiempo y compartíamos todo, compartíamos las necesidades, las alegrías”, relató.

Desafortunadamente la cercanía con otro país con ideas modernas hizo efecto en la gente de Nuevo Laredo quienes perdieron las pocas costumbres que poseían.

”Yo muchas veces caminaba por las calles y uno me daba un taco, otro una gordita, pero con un plan de hermanos, haciendo un ambiente maravilloso. Cuando vuelvo me encuentro con una comunidad, un pueblo aislado, miedoso e indiferente que es peor, especialmente en la mujer como ya había trabajado mucho en las maquiladoras, para mí que perdió sus valores de origen de sus pueblos e imitaba a sus vecinos en el vestir, en comportamientos y costumbres y la alegría familia, pero eso ya desapareció”, consideró.

Dijo que por esta razón es que existen diferentes tipos de necesidades en la gente entre ellas la de salud, alimentación, afecto, y salud mental, emocional y espiritual.

“La mujer para mí, es el corazón del pueblo, el corazón de la familia, y ahora veo a la familia que esta sin corazón, un corazón que los apoye, que los consuele, que los oriente, un corazón que los ayude a levantar la mirada al cielo en una necesidad y que los ayude a tocarse el corazón para decidir cómo ayudarse, como amarse, como darse un abrazo, hace falta ese corazón maternal en el pueblo”, afirmó.

Indicó que aunque existen sus excepciones, en los hogares prevalecen los pleitos, discusiones e indiferencia.

“Ahora la mujer no es fría, es helada, la gran mayoría, pero hay sus grandes excepciones, hay familias maravillosas gracias a Dios, pero contaditas, pero llegas a las familias y lo que escuchas son discusiones indiferencias, llegas y nadie te dirige la palabra haz de cuenta que nadie llegó, eso es el reflejo de lo que están formando y el reflejo de lo que estamos perdiendo”, declaró.

Reconoció que el hecho de trabajar para Cáritas a solicitud de Monseñor Gustavo Rodríguez Vega cuando fue el segundo obispo de esta diócesis fue una de las mejores situaciones que le han pasado en la vida, pues a través de este servicio ha podido llegar a los más necesitados y brindarles su ayuda.

“Cáritas para mí ha sido una puerta maravillosa por donde he podido entrar al corazón de muchas familias, me han hecho el favor de darme su confianza y su amistad, he encontrado ahí mucho dolor, sufrimiento, pobreza, hambre, pero también hay hambre de cariño, de orientación psicológica, orientación para poder saber qué hacer con su vida, porque están desorientados, están sin saber cómo encausar la tristeza, esa incertidumbre el miedo y el dolor y todo eso mata a través de enfermedades como el cáncer y otras más”, resaltó.

Señaló que a pesar de que el gobierno hace los esfuerzo por atender tanta necesidad, esto es insuficiente, por ello es que Caritas a través del Centro Comunitario San judas Tadeo brinda a las personas necesitadas un mejor estilo de vida a través de la enseñanza de un oficio u ocupación que los ayude a valerse por sí mismos.

“Este centro comunitaria responde a muchas necesidades, pero están tan afectados mis hermanos que es difícil que se acerquen porque sus intereses son todos los intereses que les ha sembrado, poniendo en sus oídos y en su necesidades ansias de ser, poder y tener, en la personas está acabada”, consideró.

El servicio que la hermana Luz María brinda a las familias llega a los puntos más alejados de Nuevo Laredo, como son: San Roberto, Independencia Nacional, Campanario, Blanca Navidad, 150 Aniversario, voluntades, y muchos sectores más.

A pesar de que no cuenta con auto propio para sus traslados que inician desde las 9:00 de la mañana para concluir casi a las 9:00 de la noche, solo le basta tomar un camión y llegar al lugar que le solicitan para atender esa necesidad que uno de sus hermanos le solicita.

Finalmente, en este Día Internacional de la Mujer, la hermana Luz María les
Todos los días entregamos estos problemas, penas a Dios porque solas no podemos, y cada día se empieza el día con oración.

“Lo que le puedo decir a la mujer es que entre dentro de si misma y que descubra dentro de sí, lo que Dios le está pidiendo y se atreva a mirar al cielo y si se atreve a mirar al cielo va a descubrir lo que va hacer. Yo quiero mucho a las mujeres y daría mi vida porque ellas volvieran a ser ellas con su ternura, como pilar de una familia y reencontraran ese valor que tiene”, concluyó.

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